viernes, 31 de agosto de 2007

Vacilante


Viene y se va, se contonea, se mece sobre aquellas cosas que llamamos remembranzas y luego, ya después de que hizo sentirme mierda, se va, escapando sigilosamente sin que me de cuenta, para que cuando me ofusque por no encontrarlo, lo de por perdido. Después de ello, le quito importancia, y hago como que nada pasó, y cuando de nuevo estoy desprevenido, viene y me vuelve a hacer todo un alboroto.

Asi pasa, no puedo decir que es fácil seguir caminando, no lo es. Pero se necesita, y aunque mis vicios me obliguen a seguir haciendo las mimas idioteces, poco a poco tengo la ligera y casi imperceptible sensacion de avance. Y avanza el tiempo, y avanza todo, y yo camino, aunque sea en circulos, y sin llegar a ningún lugar, pero camino.

Es chistoso ver como otros caminan con otras figuras. A mi, ese circulo me parece casi una espiral, por eso asumo que me estoy moviendo, y es casi despreciable el avance. Finalmente lo que me mueve a elejir, son las posibilidades de espacio, siempre que ya no puedo completar el circulo porque está muy apretado el espacio, busco rodear otra cosa. Me paso la vida rodeando las cosas, no las afronto, pero no las evado. Asi me pasó hace poco con un Casimiro, que creo que de plano no tendrá la intención de verme.

Por otro lado, siento una especie de gratitud con la miserable vida. No me deja solo. Quizas no es lo que yo necesito, pero es lo que he elegido. Ese raro especimen poco concluso y libiano me es grato. Nadie ha hablado de amor, y a duras penas me ha salido un par de "te quiero". Hemos tenido problemas, y quizás ni siquiera busque formalizar algo, pero, creo que nos somos cómodos y útiles mutuamente. Tambien creo que podemos aportarnos más que cualquiera de mis vicios, cualquiera de mis hombres que me han hecho homosexual.

Aqui a nadie le echo culpas. Yo me se así, pero tome una desición hace mucho tiempo. Podría tomar una nueva para ser "no-homosexual", pero es darle demaciada importancia a algo que quizas si siquiera exista, como yo.

En fin. No hay mucho que escribir, ni ni mucho que describir.



P.D. ya hay nuevo Blog. A quien le guste Michael Ende, puede mentarme la madre y ver que sale en este nuevo concepto (con respecto a mi) que escribo

martes, 28 de agosto de 2007

miércoles, 22 de agosto de 2007

Yo que no soy yo, pero que soy


Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar....
Si antes bien quisiera dejar de hacerlo, pareciera que mi evasión persiste aún mas. Cuando lo hago, lo hago completamente irreversible, está fuera de mi control. Pareciera que tiene un alma propia y disyuntiva, anexada a unas ganas incontrolables de hacerlo realidad, y solito se hace, en este mismo momento está pasando. No puedo dejar de pensar. Creo que mi manera de evadir, es pensando.

La crisis baja poco a poco y viene una especie de cruda que no para, no se detiene, es como una constante entre apatía, desepción y tristeza, avanza y avanza. Luego, cuando llega a un límite, vuelve a estallar y me deja de nuevo derrumbado. Ya no me sorprende, me he vuelto un poco fuerte porque es mayor mi deseo de querer seguir viviendo, es casi como algo macabro, es como si lo gozara, aunque no lo goce. Es parte de mi lado bizarro, ese lado inquebrantable que siempre reprimo se nutre de ello y por eso sigo. De alli viene mi fuerza, del deseo de seguir queriendo mas dolor, descepción, tristeza y agonia, es como cuando tomas café muy fuerte con casi nada de azucar (hay quienes hasta lo toman sin azucar).

De alli la importancia de la analogía del chocolate amargo. Gibrán y la mota me ayudaron a entenderlo. Tambien Silvio Rodriguez y Tool. Tu puedes decidir de que manera te saben las cosa, es decir, tienes la facultad de saber que quieres probar primero cuando tienes una mezcla de sabores en tu boca. Generalmente la gente está predispuesta a probar las cosas amargas y despues las dulces, pero, si primero pruebas lo dulce y despues lo amargo, todo se torna diferente, es como intensificar el sabor de lo dulce de una manera muy fuerte y que desde luego no te empalaga. Es díficil hacerlo cuando ya estás educado a primero probar lo amargo y despues lo dulce o ambos al mismo tiempo, pero es una experiencia muy chida que te deja un sabor de boca muy rico.

¿Y cómo llegué a esa conclusión? Sencillo, hay dos frases que siempre digo y que han marcado mi vida: "Lo mas terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida" (Silvio Rodriguez en la Canción del Elegidio) y "We are eternal, all this pain is an ilusion" (Tool en Parabola, al final de la rola). Cuando en la vida aplicas un poco esa analogía (no es que sea sano desde luego, porque eso me ha dejado un poco pirado ya), siempre te saben mejor las cosas. Es como siempre recibir el estimulo antes del madrazo, y sabes que no vas a disfrutar el madrazo, pero quizas es la manera en la que te gusta disfrutar las cosas. Desde luego que tambien se hacen cosas que no impliquen esos "madrazos", pero no saben igual, tu alma no las disfruta porque entonces cuesta mas trabajo disfrazar y reprimir ese lado bizarro, ese lado en el que guardas todo lo que no quieres de ti, esa locura que quieres gaurdar para no hacer daño, o para no lastimar, ese lado que indudablemente es malo, perverso, que no trabajas ni afrontas porque al ser el demonio mas fuerte en tu vida, corre el peligro de absorberte. ¿Y por qué reprimirlo?, porque tu naturaleza te lo indica. Tú como humano, al saber que no te gusa el sufrimiento, el dolor y la angustia, buscas destacarlo como algo que no pretendes percibir, por eso tampoco lo propicias a los demás (asi me enseñaron, "no hagas lo que no quieras que te hagan"). Luego entonces, le das un juicio de valor a esas sensaciones y las defines en cuidado, en voz baja para que tu cerebro se haga de la vista gorda y siga haciendo lo que tu consideras como "lo bueno", lo ""correcto"", y asi te vas, dándole alimento a ese cacho de ti que crece, y que se vuelve un parásito de tu alma. Tmabien te da una fuerza enorme, te vuelve alguien con un temperamento y con un pose bastante segura, aunque por dentro seas dependiente de él y sin él quedes desprotegido. Es como un hermano mayor que te trata mal, pero que te defiende de cosas mucho peores que hay afuera.



Lo terrible es cuando todo se sale de control. No te deja en paz, no evoluciona contigo porque en realidad tu nunca evolucionas tampoco, lo mal acostumbras, lo vuelves solo eso, un parásito, no crece a la par contigo, crece de ti, y por eso, cuando llegas a hacer algo por tu propia cuenta (como volverte un poco independiente, aceptar tu sexualidad, comenzar una relacion con alguien que te interesa, etc...), todo eso te sabe insulso, vacío, casi nulo, como algo que de todas maneras necesitabas. Es como volverte adicto a estar parasitado de algo que te genera sufrimiento y te da cosas a cambio. Es terrible. Eso quizas es un poco como venderle el alma al diablo, y sin embargo, te corrompe. Luego, cuando estas en este punto en el que él se ha vuelto ya parte de ti, ya no puedes dejarlo ir, no puedes matarlo poco a poco porque se ha vuelto uno contigo, si lo matas te matas, es un cáncer en el alma que no te deja, y que poco a poco te va desvaneciendo. ¿Eso es dejar de ser niño?. Y no precisamente porque crea que me he vuelto un hombre, porque como ya lo he escrityo/dicho antes, un hombre se hace hombre cuando afronta su propio luto.

En realidad solo me queda claro que no puedo detenerlo, ahora me es una herramienta imprescindible, y las opciones que tengo, sólo me dejan mas desposeído (¿alguien sabe alguna manera de cambiar ese estátus?). Mi alma es ahora algo que se ha fusionado, ya no es mala ni buena, ni absoluta, ni incluyente, creo que es mi destino estar solo, la luz ya no puede acompañarme aunque me alumbre, la oscuridad ya no me esconde aunque me haga invisible, quizas soy lo que siempre temí volverme, y lo difícil es seguir siendo yo/no-yo, siendo alguien que no es pero que no inexiste.