Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar....
Si antes bien quisiera dejar de hacerlo, pareciera que mi evasión persiste aún mas. Cuando lo hago, lo hago completamente irreversible, está fuera de mi control. Pareciera que tiene un alma propia y disyuntiva, anexada a unas ganas incontrolables de hacerlo realidad, y solito se hace, en este mismo momento está pasando. No puedo dejar de pensar. Creo que mi manera de evadir, es pensando.
La crisis baja poco a poco y viene una especie de cruda que no para, no se detiene, es como una constante entre apatía, desepción y tristeza, avanza y avanza. Luego, cuando llega a un límite, vuelve a estallar y me deja de nuevo derrumbado. Ya no me sorprende, me he vuelto un poco fuerte porque es mayor mi deseo de querer seguir viviendo, es casi como algo macabro, es como si lo gozara, aunque no lo goce. Es parte de mi lado bizarro, ese lado inquebrantable que siempre reprimo se nutre de ello y por eso sigo. De alli viene mi fuerza, del deseo de seguir queriendo mas dolor, descepción, tristeza y agonia, es como cuando tomas café muy fuerte con casi nada de azucar (hay quienes hasta lo toman sin azucar).
De alli la importancia de la analogía del chocolate amargo. Gibrán y la mota me ayudaron a entenderlo. Tambien Silvio Rodriguez y Tool. Tu puedes decidir de que manera te saben las cosa, es decir, tienes la facultad de saber que quieres probar primero cuando tienes una mezcla de sabores en tu boca. Generalmente la gente está predispuesta a probar las cosas amargas y despues las dulces, pero, si primero pruebas lo dulce y despues lo amargo, todo se torna diferente, es como intensificar el sabor de lo dulce de una manera muy fuerte y que desde luego no te empalaga. Es díficil hacerlo cuando ya estás educado a primero probar lo amargo y despues lo dulce o ambos al mismo tiempo, pero es una experiencia muy chida que te deja un sabor de boca muy rico.
¿Y cómo llegué a esa conclusión? Sencillo, hay dos frases que siempre digo y que han marcado mi vida: "Lo mas terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida" (Silvio Rodriguez en la Canción del Elegidio) y "We are eternal, all this pain is an ilusion" (Tool en Parabola, al final de la rola). Cuando en la vida aplicas un poco esa analogía (no es que sea sano desde luego, porque eso me ha dejado un poco pirado ya), siempre te saben mejor las cosas. Es como siempre recibir el estimulo antes del madrazo, y sabes que no vas a disfrutar el madrazo, pero quizas es la manera en la que te gusta disfrutar las cosas. Desde luego que tambien se hacen cosas que no impliquen esos "madrazos", pero no saben igual, tu alma no las disfruta porque entonces cuesta mas trabajo disfrazar y reprimir ese lado bizarro, ese lado en el que guardas todo lo que no quieres de ti, esa locura que quieres gaurdar para no hacer daño, o para no lastimar, ese lado que indudablemente es malo, perverso, que no trabajas ni afrontas porque al ser el demonio mas fuerte en tu vida, corre el peligro de absorberte. ¿Y por qué reprimirlo?, porque tu naturaleza te lo indica. Tú como humano, al saber que no te gusa el sufrimiento, el dolor y la angustia, buscas destacarlo como algo que no pretendes percibir, por eso tampoco lo propicias a los demás (asi me enseñaron, "no hagas lo que no quieras que te hagan"). Luego entonces, le das un juicio de valor a esas sensaciones y las defines en cuidado, en voz baja para que tu cerebro se haga de la vista gorda y siga haciendo lo que tu consideras como "lo bueno", lo ""correcto"", y asi te vas, dándole alimento a ese cacho de ti que crece, y que se vuelve un parásito de tu alma. Tmabien te da una fuerza enorme, te vuelve alguien con un temperamento y con un pose bastante segura, aunque por dentro seas dependiente de él y sin él quedes desprotegido. Es como un hermano mayor que te trata mal, pero que te defiende de cosas mucho peores que hay afuera.
Lo terrible es cuando todo se sale de control. No te deja en paz, no evoluciona contigo porque en realidad tu nunca evolucionas tampoco, lo mal acostumbras, lo vuelves solo eso, un parásito, no crece a la par contigo, crece de ti, y por eso, cuando llegas a hacer algo por tu propia cuenta (como volverte un poco independiente, aceptar tu sexualidad, comenzar una relacion con alguien que te interesa, etc...), todo eso te sabe insulso, vacío, casi nulo, como algo que de todas maneras necesitabas. Es como volverte adicto a estar parasitado de algo que te genera sufrimiento y te da cosas a cambio. Es terrible. Eso quizas es un poco como venderle el alma al diablo, y sin embargo, te corrompe. Luego, cuando estas en este punto en el que él se ha vuelto ya parte de ti, ya no puedes dejarlo ir, no puedes matarlo poco a poco porque se ha vuelto uno contigo, si lo matas te matas, es un cáncer en el alma que no te deja, y que poco a poco te va desvaneciendo. ¿Eso es dejar de ser niño?. Y no precisamente porque crea que me he vuelto un hombre, porque como ya lo he escrityo/dicho antes, un hombre se hace hombre cuando afronta su propio luto.
En realidad solo me queda claro que no puedo detenerlo, ahora me es una herramienta imprescindible, y las opciones que tengo, sólo me dejan mas desposeído (¿alguien sabe alguna manera de cambiar ese estátus?). Mi alma es ahora algo que se ha fusionado, ya no es mala ni buena, ni absoluta, ni incluyente, creo que es mi destino estar solo, la luz ya no puede acompañarme aunque me alumbre, la oscuridad ya no me esconde aunque me haga invisible, quizas soy lo que siempre temí volverme, y lo difícil es seguir siendo yo/no-yo, siendo alguien que no es pero que no inexiste.
En verdad alguien se convierte en un hombre (o mujer le agregaría), cuando afronta su propio luto; pero el luto es tambien un constructo que nace del negarse o por lo menos de alejarse del estar para replantearse la existencia, es ahi cuando a partir de reflexionar por lo que se ha dejado de ser, como se puede enfrentarse a su propio luto que es en sí la negación de uno.
ResponderEliminarA veces pienso que le tememos tanto al dolor que de principio pensamos en negarlo y solo acumulamos negaciones que se vuelven a la larga más dolorosas; no es que nos volvamos adictos a sufir, es solo que a veces no creemos conocer otras formas de relacionarnos o der ser. El dolor, el llanto, el enojo son tambien parte de la existencia, solo debemos aprender a respetarl@s como emociones que son, para que ell@s nos respeten. Pienso que uno tiene el derecho tambien de disfrutar y reir la vida, hay que dejar de autosabotarnos los momentos de alegria que en ella se presentan, lo cuales juntos con los sufrimientos y enojos le permiten existir.
Luego le sigo con las reflexiones solo debo decirte que leerte es también una forma de no leerte.
Rodrigo