
¿Que por qué bye? no... No era un adiós, ya explicado está. Pero igual no está de más escribirte, no está de más contestarte de la manera más mía: por asquerosas cartas lejos de limitaciones y de complejos, lejos de entendimiento porque nacen de manera eventual y esporádica, producto de mi insomnio ahora en primavera.
Hace mucho alguien me mintió. Su mentira no era muy buena, pero uno cree lo que quiere creer. Yo te creo y sabes que pese a que se que haz mentido, para mi tus mentiras carecen de importancia porque tu importancia nace de lo que conozco de ti, y sé que hay algo de mentira. Hace dos años alguien más me mintió, y días después el luto más pesado de mi vida apareció, la mentira no me costó, me costó el no saber el por qué de esas mentiras, de esas palabras ilusorias y dementemente pasionales, insensatas, imprudentes. Me volví zombi de un lugar mentiroso, no quise creerle a nadie, y me encerré en mi propia mentira y perdí la oportunidad de recuperar la confianza. Creo que la mentira crece de manera exponencial.... pero eso es algo complicado y fuera de lugar. Luego, en mi jungla de mentiras, olvidé que mentía y me olvidé a mí. Pero en ese momento renuncié a mentir, y comencé a ser o buscar ser yo, cosa que no he encontrado. Luego, en esa mentira conocí al más mentiroso de todos. Para mi no importaba una mentira o un daño más en mi vida, así que mentí y dije insolencias e imprudencias durante tres meses y medio. Mi herida era sanada por mentiras, por lo que nunca fue curada, y mi ilusión de ser querido sólo me duró unos esporádicos instantes. Pronto, cuando recordé que mentía y que ya era suficiente el daño obtenido, decidí dejar de hacerlo. De nuevo, busqué recobrarme. Sólo tenía esporádicas ideas de quien era, y sabía que en esas cosas no mentía. Mi honestidad siempre fue impecable al exterior, pero en el fondo, mi mentira me había ahogado. Ya no podía volver a ser yo, ya no era quien creía que era. Algunas personas me comentaron que eso era crecer, y creo que en consecuencia comencé a ver las cosas de una manera un poco más objetiva... claro está, quise llenar un hueco con otra mentira, la única de tantas y comencé este nuevo ciclo, pero, ahora me prometí no olvidar que mentía. La mentira me funcionó bien hasta noviembre del año pasado, cuando un Gurrumino me sentó y me tiró mi mentira. Me hizo ver que estaba más solo que un negro en un campo de concentración nazi, y que esa soledad sólo me estaba jodiendo. Mi mentira generó argumentos muy fuertes, pero cuando tus argumentos dependen de una mentira, todo se puede derrumbar con facilidad y singular dolor, tristeza y depresión. No quise mentirme más, pero no puedo serme veraz, hay mucho dolor en la verdad, y poco a poco se afronta, y eso hago, aunque lamento hacerlo solo aunque también creo que es la forma más segura de hacerlo, porque así no corres el riesgo de ser dañado de nuevo por otra persona.
Te lo dije, lo escribí, pero es difícil recalcar lo que nace tan así, tan carente de procesos. Uno se afronta a sus fantasmas o se esconde en ellos. Luego por eso se hacen demonios, luego por eso se hacen cosas indescriptiblemente complicadas. Pero la mentira es de los monstruos más débiles, más frágiles. Dependen del todo de la sinceridad que puedas darte, del temor que estés dispuesto a ceder, de la confianza que pretendas regalar. Yo he sido herido, pero también he dado dolor, y si algo he comprendido es que nadie está tan corrupto como para dejar de estarlo o limpiarse de tanta mugre. Pero antes de hacer eso, lo que tienes que hacer es querer las cosas. Tú mientes porque te gusta hacerlo y prefieres no dejarlo. Todavía no eres mitómano, porque sabes que mientes. ¿Mientes? No me importa porque te estoy conociendo, y de todas maneras ya se que mientes. Y se que no mientes también, porque no todo tu puede ser mentira, no todo. Algo queda de ti, y lo otro lo puedes recordar, aunque duela, aunque la otredad te decepcione, aunque la otredad sea tan otra y a la vez tan tuya e hiriente. No te culpes, perdónate, que para perder el miedo hay que conocerse, y para conocerse hay que perderse el miedo, y para perderse el miedo hay que perdonarse para poder escucharse. ¿Que cómo te escuchas?, tu sabes, no te mientas, no trates de evadir lo inevitable, no puedes ni debes esconderte todo el tiempo en tus mentiras. Como te dije antes, las mentiras, por más que las estructures, son débiles, se caen por cualquier cosa, y por más que las enmiendes con más mentiras, todas ellas se destruyen solitas, y tu con ellas si no cortas de tajo el problema.
Yo no sé lo que mientas (supongo pero no lo se). Lo que si te puedo decir es que para mentir hay que saber hacer y crear. Se tiene que tener de un dote excepcional imaginando. Hay veces que mintiendo en una historia, haces cuentos, y los cuentos son fabulosos. Con la mentira puedes metaforizar, puedes construir para comparar, puedes elaborar arte, puedes hacer ciencia; porque la verdad y la mentira son sólo instrumentos para juzgar, son sólo un par de bichos diminutos, eclesiásticos y mal vistos porque son mal usados. No hay virtud en la verdad o la mentira, es más, la mentira es más útil que la verdad, pero hay que saber manejar a la mentira como herramienta de trabajo, como algo demasiado inofensivo, como algo nada absoluto. Cuando aprendes a ver a la mentira, te parece más sencillo vivir con la verdad, tu alma se limpia porque ya no necesitas mentir, ya no necesitas impactar. Te parece más sencillo y satisfactorio compartir lo que haces, por minúsculo o ridículo que sea, porque así pasó, y las mentiras ya no impactan porque las usas para explicar o hacer analogías. Las mentiras solo dan insatisfacción cuando les das el peso que no tienen. A ti alguien te mintió y no lo haz perdonado. Yo quiero perdonar a mis padres, a Eduardo y al otro que ni vale la pena mencionarlo. Yo espero poder hacerlo, pero la herida es muy grande, y los procesos son muy largos.
Yo no quiero mentirte, aunque también lo he hecho. Sé que estas en un constante proceso y que vives como todos, con problemas. No busco justificarme, pero hay maneras de usar las mentiras. Yo lo he hecho de manera creativa y para compartir el debralle (o debralle, yo digo que es con “ll”). No me culpes por hacer nacer a un pelón, manco de piernas y brazos, y hacerlo el mejor masajista oral y excelente relajador con su pelona... puedes verlo como una metáfora y así, hasta en doble sentido se entendían mis intenciones. La señora bigotuda muerta atropellada... mmm... otra metáfora que te dejo de tarea.
Igual tú mientes de manera excelente, sólo que no sé a qué grado mientes ni por qué lo haces. Perdona a los que te hirieron, puedes no hacerlo solo, te diría que aquí estoy pero se que no me consideras (y no es reclamo). Al perdonar, también te perdonas, al perdonar no olvidas, afrontas.
Sólo te puedo decir que yo no pretendo hacerte daño. Pero dejemos que tú te percates de eso.



Te Regalo esta flor, porque se que te gustará, y más porque no la maté.