miércoles, 28 de marzo de 2007

Carta Hebutorem Casimiro... creo que es la sexta


¿Que por qué bye? no... No era un adiós, ya explicado está. Pero igual no está de más escribirte, no está de más contestarte de la manera más mía: por asquerosas cartas lejos de limitaciones y de complejos, lejos de entendimiento porque nacen de manera eventual y esporádica, producto de mi insomnio ahora en primavera.

Hace mucho alguien me mintió. Su mentira no era muy buena, pero uno cree lo que quiere creer. Yo te creo y sabes que pese a que se que haz mentido, para mi tus mentiras carecen de importancia porque tu importancia nace de lo que conozco de ti, y sé que hay algo de mentira. Hace dos años alguien más me mintió, y días después el luto más pesado de mi vida apareció, la mentira no me costó, me costó el no saber el por qué de esas mentiras, de esas palabras ilusorias y dementemente pasionales, insensatas, imprudentes. Me volví zombi de un lugar mentiroso, no quise creerle a nadie, y me encerré en mi propia mentira y perdí la oportunidad de recuperar la confianza. Creo que la mentira crece de manera exponencial.... pero eso es algo complicado y fuera de lugar. Luego, en mi jungla de mentiras, olvidé que mentía y me olvidé a mí. Pero en ese momento renuncié a mentir, y comencé a ser o buscar ser yo, cosa que no he encontrado. Luego, en esa mentira conocí al más mentiroso de todos. Para mi no importaba una mentira o un daño más en mi vida, así que mentí y dije insolencias e imprudencias durante tres meses y medio. Mi herida era sanada por mentiras, por lo que nunca fue curada, y mi ilusión de ser querido sólo me duró unos esporádicos instantes. Pronto, cuando recordé que mentía y que ya era suficiente el daño obtenido, decidí dejar de hacerlo. De nuevo, busqué recobrarme. Sólo tenía esporádicas ideas de quien era, y sabía que en esas cosas no mentía. Mi honestidad siempre fue impecable al exterior, pero en el fondo, mi mentira me había ahogado. Ya no podía volver a ser yo, ya no era quien creía que era. Algunas personas me comentaron que eso era crecer, y creo que en consecuencia comencé a ver las cosas de una manera un poco más objetiva... claro está, quise llenar un hueco con otra mentira, la única de tantas y comencé este nuevo ciclo, pero, ahora me prometí no olvidar que mentía. La mentira me funcionó bien hasta noviembre del año pasado, cuando un Gurrumino me sentó y me tiró mi mentira. Me hizo ver que estaba más solo que un negro en un campo de concentración nazi, y que esa soledad sólo me estaba jodiendo. Mi mentira generó argumentos muy fuertes, pero cuando tus argumentos dependen de una mentira, todo se puede derrumbar con facilidad y singular dolor, tristeza y depresión. No quise mentirme más, pero no puedo serme veraz, hay mucho dolor en la verdad, y poco a poco se afronta, y eso hago, aunque lamento hacerlo solo aunque también creo que es la forma más segura de hacerlo, porque así no corres el riesgo de ser dañado de nuevo por otra persona.

Te lo dije, lo escribí, pero es difícil recalcar lo que nace tan así, tan carente de procesos. Uno se afronta a sus fantasmas o se esconde en ellos. Luego por eso se hacen demonios, luego por eso se hacen cosas indescriptiblemente complicadas. Pero la mentira es de los monstruos más débiles, más frágiles. Dependen del todo de la sinceridad que puedas darte, del temor que estés dispuesto a ceder, de la confianza que pretendas regalar. Yo he sido herido, pero también he dado dolor, y si algo he comprendido es que nadie está tan corrupto como para dejar de estarlo o limpiarse de tanta mugre. Pero antes de hacer eso, lo que tienes que hacer es querer las cosas. Tú mientes porque te gusta hacerlo y prefieres no dejarlo. Todavía no eres mitómano, porque sabes que mientes. ¿Mientes? No me importa porque te estoy conociendo, y de todas maneras ya se que mientes. Y se que no mientes también, porque no todo tu puede ser mentira, no todo. Algo queda de ti, y lo otro lo puedes recordar, aunque duela, aunque la otredad te decepcione, aunque la otredad sea tan otra y a la vez tan tuya e hiriente. No te culpes, perdónate, que para perder el miedo hay que conocerse, y para conocerse hay que perderse el miedo, y para perderse el miedo hay que perdonarse para poder escucharse. ¿Que cómo te escuchas?, tu sabes, no te mientas, no trates de evadir lo inevitable, no puedes ni debes esconderte todo el tiempo en tus mentiras. Como te dije antes, las mentiras, por más que las estructures, son débiles, se caen por cualquier cosa, y por más que las enmiendes con más mentiras, todas ellas se destruyen solitas, y tu con ellas si no cortas de tajo el problema.

Yo no sé lo que mientas (supongo pero no lo se). Lo que si te puedo decir es que para mentir hay que saber hacer y crear. Se tiene que tener de un dote excepcional imaginando. Hay veces que mintiendo en una historia, haces cuentos, y los cuentos son fabulosos. Con la mentira puedes metaforizar, puedes construir para comparar, puedes elaborar arte, puedes hacer ciencia; porque la verdad y la mentira son sólo instrumentos para juzgar, son sólo un par de bichos diminutos, eclesiásticos y mal vistos porque son mal usados. No hay virtud en la verdad o la mentira, es más, la mentira es más útil que la verdad, pero hay que saber manejar a la mentira como herramienta de trabajo, como algo demasiado inofensivo, como algo nada absoluto. Cuando aprendes a ver a la mentira, te parece más sencillo vivir con la verdad, tu alma se limpia porque ya no necesitas mentir, ya no necesitas impactar. Te parece más sencillo y satisfactorio compartir lo que haces, por minúsculo o ridículo que sea, porque así pasó, y las mentiras ya no impactan porque las usas para explicar o hacer analogías. Las mentiras solo dan insatisfacción cuando les das el peso que no tienen. A ti alguien te mintió y no lo haz perdonado. Yo quiero perdonar a mis padres, a Eduardo y al otro que ni vale la pena mencionarlo. Yo espero poder hacerlo, pero la herida es muy grande, y los procesos son muy largos.

Yo no quiero mentirte, aunque también lo he hecho. Sé que estas en un constante proceso y que vives como todos, con problemas. No busco justificarme, pero hay maneras de usar las mentiras. Yo lo he hecho de manera creativa y para compartir el debralle (o debralle, yo digo que es con “ll”). No me culpes por hacer nacer a un pelón, manco de piernas y brazos, y hacerlo el mejor masajista oral y excelente relajador con su pelona... puedes verlo como una metáfora y así, hasta en doble sentido se entendían mis intenciones. La señora bigotuda muerta atropellada... mmm... otra metáfora que te dejo de tarea.

Igual tú mientes de manera excelente, sólo que no sé a qué grado mientes ni por qué lo haces. Perdona a los que te hirieron, puedes no hacerlo solo, te diría que aquí estoy pero se que no me consideras (y no es reclamo). Al perdonar, también te perdonas, al perdonar no olvidas, afrontas.

Sólo te puedo decir que yo no pretendo hacerte daño. Pero dejemos que tú te percates de eso.

domingo, 25 de marzo de 2007

El Blanco



Enfrentarse al blanco es caer en la conciencia de lo eterno, lo implacable, lo que siempre sigue a pesar de los muchos o pocos procesos que lo integren, sean humanos o no humanos. La claridad es infinita, la pasión innecesaria, la conciencia es masiva y completamente irreversible, la luz, opaca y el sol oculta los enteros sentimientos con su tenuidad que entibiece todo el entorno. La belleza deja de ser efímera y todo se queda estático por un insignificante y minúsculo instante, casi no se puede notar.

Cuando te afrontas al blanco observas cómo se puede tocar lo divino y lo rechazas porque te asumes como humano, no puedes negar tu esencia. Alcanzas a delatar lo que esconden las perversiones, niegas la capacidad de lo santo, metaforizas tus emociones, describes con tu mirada el nacimiento de una flor en el desierto que te mata.



Cuando eres capaz de afrontarte al blanco, alcanzas, reproduces y comprendes a todas las formas posibles, descubres que lo congelado de tu alma se puede sincronizar con la estremecedora otredad. La enfermedad logra un sutil contraste con lo muerto y lo carente de vida o sustancia. El luto se desvanece porque todo lo demás se vuelve oscuro, opaco, invisible. Afrontarse con lo blanco es hacerse uno con lo oscuro, con la sombra de la nube que te invade. Es resignarte a tus demonios para perderlos por la poca notoriedad de sus hechos no logrados, es dejar tu miseria de humano para volverte un humano miserable, todo lo dejas a un lado y puedes sentir la paz que te da la maldita radiación del sol que te quema, y el viento del aire que te enfría los huesos, sientes el pasto atravesar tus dedos cubiertos por tus zapatos, la música se torna siempre eventual y orgánica, cómo si lo que pasara afuera tuviera que ser al ritmo de lo que escuchas. Entiendes que el análisis no siempre es necesario y que el conocimiento sólo justifica la ignorancia. Comienzas a sentirte como niño, como cuando la sorpresa era lo más importante y lo completamente relevante, el motivo de hacer las cosas, el motivo de voltear a ver al mundo para explicarlo con las fantasías que te generaba el quedarte quieto y ver el suelo con todas sus grietas. Recuerdas el bullicio del pasto, lo inimaginablemente bello que resultaba imaginar ser un bicho y vivir en el mundo minúsculo lleno de gigantes. Tu sombra desaparece porque se vuelve independiente, las lágrimas se tornan innecesarias para explicar tu tristeza.

La fortaleza, el odio, la nostalgia, lo justo, lo bueno y lo malo, lo efímero, lo poderoso, lo debilitado; todo eso, deja de ser un impedimento para quienes afrontan al blanco. No se necesita nada porque todo lo que está es lo que quieres. Todo lo que necesitas, se está haciendo. Ves los rayos del sol entre los árboles dando vida y matando, respiras profundamente la cotidianeidad espontánea y poco plana de la existencia, ubicas el caos, aislas las risas, deniegas los llanos, te ríes de las risas, las horribles risas. Todo el escándalo existente no puede atosigarte. Te envenenas del placer que te da estar sentado viendo cómo todo pasa, incorregible, intachable, irrevocable de razón y de demencia.



Después de aquel insignificante instante, te entra el miedo. Todo se derrumba y se torna normal. Caes despavorido en el pasto, o te sientas en una piedra, lo haces llorando de locura, felicidad y dolor. Hubieras querido que alguien hubiera estado allí para abrazarte y decirte que también se enfrentó al blanco. Sabes qué alguien pudiera haberte entendido, y te retuerces de sufrimiento por no poder estar con él, pero la incertidumbre de no haberlo conocido suficiente te consuela y te guardas en un cofre lo más irrepetible de tu vida, lo que más valor ha tenido desde siempre, la experiencia más cercana a lo divino se reduce en un recuerdo del tercer día de primavera...

viernes, 23 de marzo de 2007

Carta a quien necesito



Es patético pensar lo que necesito. Se que a veces uno se desvela por el maldito insomnio existencial. No siempre se puede conceder una dicha plena. A veces si es agradable estar divagando por el rechazo a Morfeo...

¡Maldita sea! nada se tiene, nada es pertenencia, pero uno se niega a decidirse por lo más fácil que es no tener nada. Por eso nacen las necesidades.

Te necesito, no se si existas, no se si estés o me leas, pero te necesito. No requiero que me des tu compasión de amigo, no requiero que me recuerdes que vives relación con tu pareja, no quiero saber de por qué haces lo que haces, plenamente no me importa, es completamente tu problema, plenamente no me incumbe.
Necesito que me voltees a ver y que pueda saber lo que veo en tus ojos, y que no sea la maldita indiferencia, o el vacío de la ignorancia. Necesito que ese hueco en tu mirada me denote el tremendo sufrimiento que te ha causado llegar hasta donde estamos, y no por nosotros, si no por el inevitable resultado de vivir rodeado de otredad. Necesito no decir nada y que nos entendamos al estar en un lugar, necesito que vaguemos sin decirnos una palabra, sin dedicarnos algo, porque estamos concentrados en estar los dos juntos. Necesito que profeses a mis espaldas que detestas no estar a mi lado, y que cuando lo estamos, detestes no poder comprenderme, pero que aun así, seas dócil como yo, cuando estamos juntos.
Necesito sentirme suavecito a tu imagen, necesito que mi alma duerma cuando nos recostemos a descansar en el lugar más recóndito, necesito que nos soñemos juntos, que veamos una maldita película pachecos, que vivamos. Necesito que me despiertes para darme un beso cachondo, necesito de tu sexo y de nuestras sábanas revueltas, de la canción del mar para arrullarnos, para seducirnos. Necesito tu piel y tus manos, tu incondicional estancia, tu imperdonable semblante. Necesito perderte el miedo para que después de un tiempo pueda decirte las palabras de mi alma sin que reboten o se diluyan con el viento. Necesito estar sediento de tu sudor en verano, de tu carisma sarcástica, de tu intelecto aferrado, necesito que me inspires no inspirarme, que no me fije lo que te escriba, que no registre lo que te haga.
Necesito tu ardor en mi invierno, tu dolor para desahogarnos. Necesito poder ahogarnos en el escondite que más deseamos, la imaginación que ya no perdimos, pese a ser lo que ahora somos.

No sé porque no estas conmigo. Quizás porque no te encuentro, quizás porque no te olvido, quizás porque no haz existido y te eleves en lo lejano o te mantengas idealizado; quizás porque la noche no me deja olvidarte, o porque el luto me absorbe y te dio miedo. Quizás porque no tuviste el tiempo, o no quisiste concedérmelo. Quizás porque haya tantas explicaciones como palabras, que no importarán nunca mientras se exista y quizás no haya razón por la que te necesite, pero sólo porque lo siento, sé que te necesito.

lunes, 19 de marzo de 2007

Otra carta más a quien no he olvidado



Me puse a pensar en ti, fantasma seco, fantasma muerto en mis ideas resucitadas.
Me puse a caminar en seco y me saqué las entrañas, me puse a vagar solito en callejones lejanos para poder olvidarte y esconderte en un lugarcito de mis patrañas.
Fantasma muerto, me matas, fantasma que todo comes cuando apareces, que haces de tus pasitos secuaces, entes volátiles, ideas calumniantes.
Me puse a pensar, porque no he podido matarte, fantasma muerto que vivo te haces, fantasma ahogado, ahorcado de antes, miserable mendrugo que no te desvaneces.

Haces que mi vida se visualice en un instante, me restriegas el luto de mi alma errante, pretendiente de un destino que no le corresponde, acostumbrada a un regazo que no existe, inexistente, como tu, fantasma que todo lo comes. Consumes en charola de plata mis esfuerzos por olvidarte, el agregas un poco de suplicio con sopa de depresión. Lo gozas porque de ello te haces, fantasma demente, fantasma cobarde. Me dejas en la obsesión de tratar de volver a verte, pero sólo te desvaneces, te diluyes en un éter que convoca mis drogas, mis artes. Manchas mi vida con tus pasos, congelas momentos cálidos y me quemas en mi frescura. Fantasma ilegal, ¿de qué te haces?, ¿por qué no sólo me dejas solo?, y estancado, y colérico, y encerrado.
Quizás hace un tiempo en la playa, la primera, terminé de convocarte. Cerré nuestros lazos eternos, fantasma embriagante. Quizás en otros tiempos mi luto me impidió negarme a olvidarte. Déjame solo, solo déjame, que me siento solo. “Sólo déjame volver a verte, fantasma agonizante”, dicen mi mente y mi alma. Llorando solo mi soledad caigo dentro y soy de fuera. No estoy en el lado helado, y no llamas a mis llamas que de tu sombra se esconden. Sólo convences a mis pesares de aglutinarse solitos, en un esquema idealizado, imaginado, concebido en la mente más macabra, más enteramente idiotizada por las maravillas de la fantasía colectiva, recolectora de momentos esporádicos nunca suscitados. Resucitando a cada rato, trato de eliminarte, fantasma de mi luto más presente, fantasma muerto que quiero revivirte.
En mis sueños apareces, ayer te vi. Quisimos olvidar todo, pero el daño no se puede olvidar porque te hiere, porque te marca de por vida, porque cuando un soporte del que dependías te atraviesa el corazón, te decepciona, te mata, pero te deja muerto en vida. Después de eso, ya nada es lo mismo, ya nada se ve con la misma luz, ni con los mismos ojos. El alma se queda tuerta, se queda mal herida, y tú, y tú fantasma muerto en mi agonía, me destazas poco a poco, no me dejas matarte porque no puedo, no me dejas enfrentarte porque no existes, no me dejas calumniarte porque no te conozco, no me dejas tocarte porque te soy completamente indiferente, intolerante, arrogante entre mis pasos para encontrar mi lucha, mi lata de no poder hacer nada cuando uno se ahoga en sus fantasías.

Qué difícil resulta poder olvidarte. Que doloroso resulta tratar de sacarte, no se puede, no puedes matar a tu arte, a tu ser, a un amante ficticio de fantasías nunca cumplidas, al amante perfecto, al dolor infinito, al pudor reclamado, al fantasma de miles de brazos, y miles de soles que no terminarán de entenderte; simplemente no se puede, fantasma que todo comes cuando apareces, fantasma seco, inexistente que vuelas y te regocijas de tenerme semi-muerto. No estoy lo suficientemente vivo, no puedo dejar de pensarte, fantasma delirante, fantasma fantasmagórico de ideas inentendibles, o inaprensibles. Todo soy presión en mis días faltos de motivación. El sol sale, pero no alumbra, el viento sopla pero no aviva, la lluvia moja pero no refresca, los amigos hacen reír pero no animan. El alma de un muerto en vida no ve a sus pasos las huellas que lo perdieron de su camino. ¿Cuál camino estipulado? ¿cuál sol, cuál viento, cuál lluvia?.. la vida misma no esta viva para ti, fantasma muerto en las penumbras. Deja mi corazón, abandona mi alma… perdona mi compasión y disfruta de todas las maravillas que te da el disiparte por siempre, en lo eterno en lo fatuo, en lo enteramente inalcanzable, en lo platónico, en lo irónico de la vida. Vuélvete el recuerdo de lo que nunca ha existido, ente excitado de mi dolor y mi mente.

martes, 6 de marzo de 2007

sábado, 3 de marzo de 2007

No me he detenido


No se puede, la tremenda inercia de la vida no puede evitar que yo me quede esperando a que las cosas cambien. Afortunadamente la escuela y otros vicios me recuerdan que yo tambien estoy vivo. Lo pasmado de todo mi entorno, cada vez que lo veo, siempre disumula alguna manera de recordarme que recobro vida a cada paso que voy, y que sin embargo, a cada paso que doy la vida se me va acabando.

Estoy constantemnte afrontando mi duelo, porque se que algún día acabará mi vida, por mi o por la otredad, pero es algo inevitable, asi es este tremendo caos que llamamos vida. Mucho antes, cuando tenia trece años, descubrí por medio de una maestra de "Español" que existía un fulanito que se llamaba Elías Nandino, y que pese a que era un médico, escribía cosas realmente buenas, y claro, no todo lo que escribia, era algo interesante. De allí que naciera mi gusto por la escritura. Décimas a mi Muerte es la manera en la que descubrí que muchos hombres desafiamos nuestro duelo desde antes de morir, y no porque queramos hacerlo (en realidad carece de importania morir o no morir si es algo inevitable), pero es importante de señalar es que la muerte es lo más desconocido para el humano, y quizás por eso, lo más temido.

En esta semana haré mis primeros análisis de VIH (del año), y pues todo eso ha tenido un proceso que me ha hecho necesitar valor ante la vida, y saber perdonar mis estupideces. No me arrepiento de nada porque el arrepentimiento es algo más estúpido que el miedo, también es humano, pero es cobarde, y no me gusta ser cobarde en esas condiciones. No puedo negar que dentro de mi, hay algo que desea o presupone los resultados, pero es irrelevante saberlos, porque mi vida sólo cambiaria de una manera productiva y benefactora, con o sin estatus positivo. El proceso que me ha llevado llegar hasta dónde estoy, me refuerza constantemente una sóla idea, vivir para morir, pero vivir bien mientras se viva.

Hay veces que discuto con cristianos o necios de esa índole. Alguno me dijo que morir no era el objetivo de vivir. Biólogos (alguno que conocí hace mucho tiempo), me dijo que habia una postura que decia que el objetio de la vida era reproducir, pero ese objetivo se me hace incompleto y además, si así fuera, la homosexualidad no seria normal, y como se que la es, no aplica. Hubo un tiempo, en el que mi vida estubo rodeada de muerte y de luto, durante ese periodo, el más reciente, sentí que habia de dos, el objetivo de la vida era la muerte, o el objetio de la vida era la misma vida. No hace más de tres meses, comprendí lo absurdo de esa pregunta, ya que encontrarle un objetivo a la vida era absurdo. Científicos, filósofos, cienciólogos, y esotéricos se la pasan buscando entender esa necedad por muchas cosas. Pero en realidad, lo que buscan es justificar su existencia suficientemente nula y vacía por el miedo a la muerte.

Todo parecía sencillo. Se entendía que si le daba a la vida el objetio de la muerte, pues todo tendería a ser inercial, y cuando todo acabara, sólo habria llegado al constante objetivo, el final de la vida. Pero en mi viaje constante en este mundo, pude comprender que el hecho de que la muerte quite vida física no implica necesariamente que la vida se acaba en ese punto, y no hablando de manera esotérica. No hay que engañarse con fines esotéricos, no pretendo decir que nos elevamos con el dios de la cacachupa, o similitudes. Siendo así, sólo lo diria de manera metafórica, y es algo que nadie puede negar, porque nadie conoce lo que hay despues de la "muerte". Después de un tiempo, entendí que la muerte no es lo contrario ni lo complementario de la vida. La vida va más ayá de el comportamiendo de entes "orgánicos". El problema aquí es la escala. Me niego rotundamente a pensar que en el caos de las reacciones químico-físicas internas en un átomo, no haya vida.

Los científicos tendemos a usar los conceptos a nuestra conveniencia, los adaptamos para poder manipular nuetras tésis, por eso existen posturas tan variadas en todo el mundo y por eso nadie puede quedar deacuerdo. Yo no pretendo imporner mi postura, pero desde hace más de un mes he tratado de asimilar una idea que me reconforta un poco: no hay muerte.

"We are eternal, all this pain is an ilusion"... por fin entiendo a qué se refieren. La "vida", está definida para muchos deacuerdo a sus posturas y conveniencias. Para mi, resulta interesante partir de la idea del caos. ¿Qué fué lo que generó la vida como la conocemos? Según mucha banda bióloga, moleculas que comenzaron a reaccionar de una manera en la que la adaptación a los factores externos implicaron forzosamente su estancia en este planeta. ¿Pero qué hay de fondo en esa idea? Ese tipo de casualidades (o causalidades) que son virtualmente imposibles de reproducir en un espacio tan "homogeneo", tan poco reactivo... Mi conclusión, es que simplemete, la vida es un proceso de rerpoducción de caos y de circunstancias poco comunes con respecto a un sistema. El caos es un orden demaciado complejo que tiende al desbalance y a la producción de estructuras ordenadas más complejas. Las circunstancias poco comunes son realmente relativas y dependen forzosamente de las dimenciones a comparar.

Esto viene a que mi idea de vida no se asemeja precisamente a la idea de un virus, una barcteria, un hongo, una planta, un animal, etc... Creo que hay sistemas realmente complejos y caóticos, muy casuales y que sin embargo existen de la manera más insospechada y abundante en todo el universo. La vida, es más que un conunto de "seres" con estructura de ADN... El universo, por ser como es de caótico para mi es un lugar con vida; los átomos a niveles de interacciones nanomoleculares son otro ejemplo de vida para mi; tambien la complegidad del sistema humano, el capitalismo y el imperialismo se me hacen un tipo de vida; la naturaleza y las escencias de las cosas pienso que tienen vida. Por eso es tan importante entender que la muerte no existe.

La muerte es sólo un "equilibrio" de ese sistema en constante reproducción e interacción caótica. y el en universo, en los átomos, en la mecánica, en la economía, en las artes, en los rituales, en la bilogía, y en todas las expresiones del humano, hay vida. Nosotros no morimos cuando dejamos de "vivir", porque nosotros somos sólo una manifestación esporádica del caoz en el todo y del todo. Nos formamos por subestructuras que generan un tremendo caoz circunstancial desde pequeños. Lo único que hacemos es propagar el caos para que la energía siga subsistiendo. Quzás sea necesario que nosotros mismos nos destruyamos, o quizáz sea necesario que evolucionemos para que entendamos como propagar ese caoz en forma armónica o melódica con nuestro entormo.

Si eso no es, supongo que la vida no importa definirla porque ya es, y esta pasando. ya ven!! alcáncenla que se les va!!... jajajajajajaja...

PD. si nada de esto es, para mi lo que si es importante, es entender la escencia de las cosas, y la escencia de la vida es vivir las cosas... creo... ustedes que dicen?

viernes, 2 de marzo de 2007

Porque mi ebriedad me lo permite

Soñando en un futuro jamás prometido, vuelo instantáneamente en lo que al alcoholico destino me permite. Me deshinivo, las copas y los mojitos, y los martinis y las mezclas de la terde rara y descepcionante me endrogan con mis desdenes. NO. jamás caér en el lugar en el que ya he caído, no porque el terror de la vida me recuerda y me restriega que el futuro no se lee, no hay leyes que predigan fenómenos como el cariño, la fraternidad o el amor. Desperté sin saber que en esta mañana despertaria mis demonios, me endrogué con el destino por un poo de placer, me inmaculé con la verdad tan tremenda y fatídica de la historia que no pasa desapercibida. Ya no puedo creer en las coincidencias, sabía que algo tenia que hacer este dia que realmente trascendiera. Demaciado bueno encontrarte sentado medio briago. Simplemente me hechizaste con tus palabras, me embragaste on tu mirada, con tus ademanes ccaricaturescos y burlones, con tu siempre natural manera de marear el entorno con tu ambrosía, con tu simplonada neutral pero muy sabrosa. Tambien me negaste, me recordaste el asqueroso respeto que te tengo, me enmancipaste con tu benébola simpatía, patética sonriza jamáz alcanzada y jamáz tocada por el nectar de mis pesares, mi saliba. Me contaste los secretos de tus pseudo trinta años, de tu jubentud mitómana, de tu fantasía encarnada en verdades qeu atormentan. NO me habia emborrachado con nadie desde hace mucho, como te dije, desde la prepa, no me habia embragado tanto con y de una persona tan interesante. No maldigo al destino, porque ya ha pasado y me ha dejado pasar un instante más contigo. Conocí a tu cuate de hace años. Me encomendé a la decidia, comprendí la comunicación rebuscada, me frustré por no poder abrazarte o besarte, pero no me afecta, porque:

Frío soy, dolor que sucumbe,
-me olvido, muero y vuelo -
me elevo y soy aire que flota lejano,
absorto y ensimismado,
metido en las conciencias que me respiran.

Me detengo. Mendrugo soy para quien me convoca,
suspiro agonizante y el destino ya me come,
evado su latido, su vida comprimida,
por dentro se me niega su destello estrellado.

Frío soy y me derrumbo,
mi calor ya se esconde, y detona mi amargura.
Frío soy y sucumbo en el norte de mis calumnias,
mi dolor lo traspasa el paso de mi brisa.

Y se esconde una nueva tentación
-horizonte que invoca al homenaje-:
nunca vuelven a verse ni encontrarse
hojalatas de pasiones oxidadas en el mar.

De muerte o furia nacen mis caminos,
muerte soy pero me aparta la nostalgia,
mi pobreza cae en hielos que derrumban cada día,
mi aspereza da nevadas que congelan sentimientos.

Muerte soy mientras camino embriagado,
muerte doy y mi mirada está alejada,
mi pereza se fulgura evadiendo pensamientos,
mi trayecto es rumbo nulo, rumbo al mar de los recuerdos.

Caigo dentro, soy de fuera,
permanezco arrepentido y postrado en suelos rasos,
lloro solo en mi soledad de tortura
-mi compasión persiste-,
Insisto: frío soy, frío duro del que llora.

Desisto en el cielo, desisto en todo,
lo invoco hacia mí a mi modo,
lo encuentro a mi paso anonadado:
mundo engendrado y disidiendo.

Peligra mi viento, peligro es todo,
lo evoca la vida misma,
la rima misma es peligrosa:
filo que me corta, filo que me anima.

Se acaba mi viento, se acaba todo,
lo suplico por mí a cada hora
mis venas heladas me hieren ardiendo,
-impidiendo mi flujo andado-
mi seca brisa ya no existe,
Persisto: frío soy, frío duro del que llora.