viernes, 5 de diciembre de 2008

El gran final, tercera esena: Se cierra el Trululú


Aquí termina este paso, paso tortuoso y certero, paso que arrastra cadenas cortadas, que recuerdan, que hieren, que rememoran recuerdos que hierven y se elevan en lo lejano como vapor, como olor de sangre, como pasión de la cama que hemos hecho, como un ente que muere, pero que deja a un vástago de su progenie.

Y aquí, en el centro de mis acciones, reside desde lo más profundo, una inspiración frustrada en el anonimato. Quien quiera que la haya visto, sabría enseguida qué características tiene, el choque de sus demencias, la pasión o circunstancia que la obligan a acontecer; pero para mi, se ha vuelto solo un suspiro enajenado por salir, por comer las desvanecedoras y cotidianas circunstancias de un pasado que ya no me define, dolor que queda y se entierra en un lugar de luto; fantasmas y demonios que han desistido de serlo, que han volado, que se quedaron en cuartos de mi pasado como recuerdos de una experiencia en mi vida, en mi sol, en mis estrellas dementes y mi corazón delirante.

A quien más y menos tengo que dedicarle y más tengo que agradecerle, es a quien no le doy la despedida, y con quien comienzo recién un nuevo ciclo en mi vida. A él y ante él, por él y hacia él es que despido este paso. Permito que lo que sucede en este nuevo entorno sea lo que decida en mi futuro, ya que es éste factor imprescindible en mi vida y desde lo lejos, se que apreciaré cada letra de este espacio.

Después, se supone que tendría que iniciar una lista de créditos en las que incluyera a todos los que contribuyeron de manera directa en mis chaquetas mentales. Sin embargo, creo que eso se reduce a expiar culpas, tarea la cual ha dejado de corresponderme.

En fin, es en breve que desisto de este esfuerzo atormentado, este paso que ha pasado como uno más en mi trabajo cotidiano. Y ahora, es que volteo y veo que el postpost.....postmodernismo no ha acabado de morirse.

Y es ahora, que me doy cuenta que tanta mierda en el mundo no se limpia sólo con palabras y buenas intenciones. Por eso, dejo de cargar con el Trululú, y lo vuelvo una canción para mi alma, una tonadita sin sentido pero que se me despierta y me sirve de escalera, para salir del hueco, porque hoyo soy y permanezco arrepentido en mis postrados suelos razos, llorando el paso seco que no encanta, que no define, y agarro fuerzas para entornar una batalla melancólica y cursi, seca y degenerada.

Afuera, en la realidad no virtual, un mundo sigue haciendo demencia, sigue propagando su energía de manera caótica y demente, degenerada. Acá, en los espacios virtuales, se ha dejado de respirar el aire ficticio que protege. Aquí, del otro lado de la pantalla el panorama se pone difuso, confuso y hastiante.

No se puede quedar en un trululú inconforme....

martes, 25 de noviembre de 2008

El gran final, segunda esena: 14 ceh, 10 chuen.


Porque es que se seca,
porque es que se viaja.
Y se cae entre mis piernas y rebaja mi mortaja.

Cayo seco y se ha muerto,
entre miel y bosa nova.
Trituró su desempeño
y me tiene atado a mis mañas.

Arañas en mis entrañas,
la sangre que hierve y vuelve,
la sangre que me envenena
y me tienta un tanto a quererte.

Y acá mis soles se opacan,
por el color de la sierra alejada,
porque acá mis lunas se exentan,
entre la selva asfáltica alocada.

Añoro mis viajes contigo,
y añoro el paso al ocaso,
añoro el añejo destino
que me dibuja carcajadas.

Acá en el año de tierra,
mi ser se ha desmoronado,
acá en el año que venga,
encontraré en mi paso un pedazo.

Un pedazo disidente,
de cartón ensangrentado,
de sangre que me ha envenenado,
y a mis pasos lúdico-abstractos.

Y es que mi sol me tienta,
pa' amanecer sólo contigo,
pero es que mi luna es vieja,
y me saborea lujurias sedientas.

Qué me importa la rima,
si en la cima nada se encuentra,
qué importa caer en la sima,
si aquí la nostalgia me entierra.

Entra en mi alma un pedazo,
y sale llorando calumnias.
Sale llorando un canto,
y entra a mi alma tu imagen.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El gran final, primera escena: Do the evolution - Pearl Jam



I am ahead, I am a man
I'm the first mammal to wear pants, yeah
I'm at peace with my lust
I can kill 'cause in god I trust, yeah
it's evolution, baby

I'm a beast, I'm a man
I buy stocks on the day of the crash, yeah
on the loose, i'm a truck
all the rolling hills I'll flatten them out, yeah
it's herd behavior, uh huh
it's evolution, baby

Admire me, admire my home
admire my son, he's my clone
yeah, yeah, yeah, yeah
this land is mine, this land is free
i'll do what i want yet irresponsibly
it's evolution, baby

Im a thief, i'm a liar
there's my church
I sing in the choir:
hallelujah, hallelujah

Admire me, admire my home
admire my song, admire my clothes
Consider, appetite for a nightly feast
those ignorant indians got nothing on me
nothing, why?
because, it's evolution, baby!

I am ahead, i am advanced
i am the first mammal to make plans, yeah
i crawled the Earth, but now i'm higher
twenty-ten, watch it go to fire
it's evolution, baby
it's evolution baby
do the evolution
come on
come on, come on

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Cuarto Acto: Llamado a la Furia


Naces de los actos más escondidos, más lejanos. Creces de en la sangre de impotencia y avaricia, ente falso que en realidades acontece. Vives envuelta en el rechazo de todos los corazones, paso abstracto a una pérdida de la cordura, y sin embargo en muchos te haces, como regidora o vector de actos repulsivos, ciegos, insensatos. Loca comes la vida de otros si desde ellos te revuelcas, y de en tus víctimas te plasmas, como venganza o desconsuelo.

Amargo es tu sabor de entre todos los males y eres de carácter insensible con energía arrolladora. Bastarda y luego huérfana, violada y acompañada por la impotencia desde tu concepción herviente. Y cuando creciste demasiado, furia, de tus garras nacieron la muerte, los celos y la envidia.

Cada cadáver que tomas en tus manos, renace en forma de fantasma que adolece de toda compasión o pensamiento. Tiritas a cada rato, y tu conciencia te carcome pues estás loca, celosa, envidiosa, corrupta, enagendada, ignorante. Desvirtúas a tu paso, y a veces ni la paciencia o el perdón son suficientes, porque Furia, de tus pasos solo nacen enfermedades, acciones repugnantes, actos descabellados, pasadéz y culpa.

Antes de ser pasión solo fuiste ira, y te sembraste en todos los corazones, pero en la carencia te refugiaste, de la impotencia y la soberbia te alimentaste, y ahora creces como cáncer sin fe ni rumbo.

Furia, de entre tus hijos nacen males, pero furia mía, me das pena y miedo por sentirte. Quién sabe hasta cuando pueda contenerte, porque ante todo, el acto de tu parecencia inaugura cambios indefinibles. Pasa a otros lados, porque en la casa de quien confía y ama no cabes, corre que cobro coraje, y con mi fuerza te reviento. No hay espacio en esta casa para tu espectro, no hay espacio para enfermarme, y sin embargo: ¡maldita seas furia, porque te sigo sintiendo!

Y no colapso porque no enfermas a mis otros pilares, y se que naces de la impotencia y el deseo desbordado. Creo que el sobrevivir a tu enfermedad me hará más fuerte, pero furia, me cuestas mucho en este asqueroso presente, pero furia, me recuerdas una realidad devastada, pero furia, te invoco y te deseo muerte.

De toda tu -mía y que no abandono- nacen también fuerzas viciadas, acciones pusilánimes, fuego en la mente que nubla con humo, que adormece. De toda la tu nacen acciones que catalizan, que apuran, que terminan por desgastar la energía que nos conforma, que nos compromete a seguir luchando, que nos droga. A ti, furia mía, te destino a un objetivo, el perdonarte, el dejar de odiarte y concentrarte en algo indeseable, en desecharte. A ti, busco desterrarte, pero el paso entre el destino y el acto es el más largo para mi razón, para mi alma y para mi mente.

De aquí en adelante, furia, quedas en una mira constante, porque eres un acto que enferma, un ente que ciega, un dolor en el alma que aumenta y un espasmo en la vida que muere.

jueves, 31 de julio de 2008

Tercer Acto: Llamado al Miedo




Tu que te escondes y en el alma te corrompes, de ti nace el pánico nuestro de cada día, y entre tu selva de mentiras, naces miedo por tener que existir a toda costa.

Sin ser secuaz de un acto providente, naces miedo por tener que vivir a toda costa. En cuanto el sol sale por el alba, naces miedo al día restante, entre la capas de smog e ignorancia, e insensibilidad e intriga de volver a voltear cada mañana al sol sin miedo. Naces caminando cuando nos apretamos de gente por donde volteemos, naces al convivir encerrado en un cajón de dos por dos durante todo el día en una oficina muy productiva. Naces al ver al jefe, al comer con la amiga, también al ver el rostro del mesero y de los otros seres con miedo de verte, porque eso eres, miedo, y de dolor te alimentas. Naces miedo al ver la tele, pues es tu madre pregonante, creces miedo y te vuelves pánico cuando vemos las notas de la noche. Eres huérfano de padre, pues de un infarto lo mataste cuando te vio al nacer, y sin embargo, tienes un padre gobierno que a cada rato se acuesta contigo, no deja de violarte, y a través de ti, miedo, viola a toda la gente.

Cuentas cartas de aspiraciones persistentes, compruebas cada dívaa que de tu alma sueltas dotes, canciones inexistentes, pasiones descontroladas. Tu muerte es como tu ingenio, con talento tan amplio que hasta de ti te escondes. En tus reflejos solo se ven los ojos y las expresiones de quien se sumó a su tormenta y terminó en martirio propio. Rostros desesperados, ojos que buscaron a toda costa una luz que nunca les fué enseñada, engaño diurno y pasión nocturna, pues miedo, naces de las acciones más modestas y te compones de las más complejas.

Para ti miedo, sólo hay que decirte lo cobarde que eres, miserable en tu ser, vulnerable en tu alma. Tu fortaleza depende de la podredumbre de otros, pues miedo, en tu carroña te quedas.

jueves, 24 de julio de 2008

Intermedio: Amores Como el Nuestro



Dedicado a Rodrigo:

Amores como el nuestro quedan ya muy pocos,
del cielo caen estrellas sin oír deseos.
Deshojar una rosa ya es cosa de tontos,
a nadie le interesan ya los sentimientos.

Como los unicornios,
van desapareciendo
amar es hoy tan fácil,
sólo es cosa de un beso
un amor como el nuestro,
no debe morir jamás

Amores como el nuestro cada vez hay menos
en los muros casi nadie pinta corazones
ya nadie se promete más allá del tiempo
de sábanas mojadas hablan las canciones

Como Romeo y Julieta,
lo nuestro es algo eterno
estar enamorado,
es darse por completo
un amor como el nuestro,
no debe morir jamás

Como los unicornios,
van desapareciendo
amar y ser amado,
es darse por completo
un amor como el nuestro,
no debe morir jamás

CORO: AMORES COMO EL NUESTRO,
SE ENCUENTRAN HOY YA MENOS

Este amor que nos brindamos,
merece la eternidad
por ser tan puro y sagrado
no debe morir jamás

Es cosa ya de tontos,
pues que ha pasado de moda
aquel que da serenatas
o aquel que regala rosas

Amor es dar por completo
todo lo que siente el alma
es entregarse a la vida si es necesario
del amor nadie se salva
y eso es así

Segundo acto: Carta a las cartas




Hoy me di cuenta de que es bonito escribirte. Siempre te haces como un medio hacia lo otro, como el ente con capacidad de comunicar lo que siento, lo que soy, el pequeño legado al mundo, el inconsistente grito en desacuerdo, la pasión, el paso, el pozo.

Creía que sin lugar a dudas, el hacerte presente me resultaba inmediato, pero es un acto que trabajo desde le primer momento en el que decidí abrirme, compartirme. Haz sido el encuentro constante que permermite construir y llegar hasta el frente de mis ideales.

Quizás el cometido de mi grito nunca sea escuchado, o quizás los actos de mi trabajo nunca sean valorados, pero sólo por el hecho de existir tu, me haz dado la posibilidad de existir en lo otro, en lo ajeno. Me haz permitido ser el puente, mi acto de vinculación con el mundo, y por ende, con el universo.

A cada paso contundente, se enriquece toda palabra, todo paso, cada tabique. El vinculo asumido es ahora un pacto, un hecho, una comodidad que me era desconocida, pero que ahora me convence, converge y conforma.

Ante cada palabra, antecedes con ímpetu de nunca acabar y muchas veces te quedas sin haber terminado, pues te construyes constantemente.

Ahora a cada paso, me doy cuenta que tambien otros actos me unen a ti, dentro de mi, para caminar en un mismo rumbo, pero haciendo otras cosas en otro lugar y otro instante. Eres una parte de mi que se poder enseñar a los demás, porque tu estas dentro de todo lo que hago, pienso y siento.

Es increíble darse cuenta de esto y no estar anonadado...

lunes, 14 de julio de 2008

Primer Acto, entrada: El Ave - Café Tacuba



Ese ave que volando va
con la sensación de poseerlo todo y yo
aquí sentado sin nada ni un par de alas
para escapar...

El ave la avenida vuela por colonias,
barrios tristes, solos y enojados que están.
Parece un mito la alegría que años atrás
inundaba a esta pobre ciudad.

Cuerpo a cuerpo por ríos de motores
veo los brotes de la enfermedad que obliga atesorar.
Millones de faringes exhalando desazón
que da el vivir sin una razón.

A gran altura como aeroplano
leo los planos con los que se construyó a esta nación.
La tierra donde intentamos ir de pie
es pregunta, si algún día nuestra fue.

Ave satélite empieza a dilucidar
algo de la historia de la humanidad:
revoluciones religiones con buenas intenciones
han terminado por tiranizar.

La perspectiva entre más arriba no es cordial
¿es acaso un gran estado total
con dos razas viviendo en paz
la más pequeña oprimiéndonos a los demás?

El ave no tiene un plan para escapar.
Abertura en la obertura del caos final.
Por eso hoy ha decidido volar,
amar a esta ciudad que le hace tanto bien y tanto mal.

Ese ave que volando va
seguro de pertenecerle a nada y yo aquí
pensado que tengo todo y un par de alas
para volar...

martes, 20 de mayo de 2008

Llamado a la traición (Tercer Llamado)


Y es que naces traición, porque uno está ciego, porque uno quiere a otro, porque uno se afana, porque uno confía, cree y ama.

El viento de un día cualquiera puede ser el último para aquel que ha sido traicionado. El sol, las aves de la mañana volando a donde siempre; todo apuntando a cualquier cosa termina siendo una envestida en el alma, en el corazón, en la vida.

Cuando uno es traicionado se le arrebata todo derecho, se le deja desposeído, inseguro. La realidad se mueve, se trastorna y adquiere colores que no son gratos, tintes que manchan las visiones. Entre las vestimentas desgarradas de lo que queda del alma, se hayan explicaciones irracionales y fantásticas negando lo acontecido, engañándose sin sentido, porque es más fácil creer cosas increíbles que aceptar la traición. Las voces, los señalamientos al pasado, las explicaciones; todo es confuso cuando el acto pasa, cuando alguien te ha traicionado.

De traiciones en la vida solo se pueden hallar pocas. De fantasías mitomanías creadas como parches para solventar realidades hay muchas. De las traiciones, las que mas se viven son la de los hermanos, sean de sangre o sean de hueso: de esos seres en los que se confía absolutamente después de la madre, de esos seres de los que se sabe un pensamiento mutuo, un cariño un sacro y limpio, ese que allí está, y se ha quedado con uno algo de tiempo, tiempo de una vida compartiendo. La traición de un hermano mata. Pierdes una vida que habías construido con esa persona, y adquieres un duelo que te impide seguir por algún tiempo. Esas heridas son de las que no sanan, y si sanan, dejan cicatrices dolorosas que pueden volver a sangrar con facilidad. El traicionar pasa porque la locura acontece, porque el rencor se acumuló o porque la envidia carcome, no solo establece la rotura de un lazo, crea el inicio del odio, y la búsqueda de un perdón que es complicado de encontrar.

Cuando uno ama no traiciona. Cuando uno es padre no traiciona. Las madres no traicionan.

Si tu hermano te traiciona y no lo odias nunca, él no te traicionó, te haz traicionado tu.

jueves, 8 de mayo de 2008

Llamado a la corrupción (Segundo Llamado)


Ente voraz, ente que muerde a medias, ente que come de costillas ajenas:

Eres tu, entre todos los que te persiguen el que más tranza haces, pues ni de ti mismo te defiendes.
Caminas triste pero lleno, casi vomitas a toda hora, pero tu avaricia te lo impide. Guardas hasta tus pasos, corres hasta en tus vuelos. No dejas, obligas. No sueñas, impones.
De tu alma solo quedaron tapujos, y de tu espíritu se formaron fábricas de mentiras, acciones desleales, visiones viles, pasiones superfluas. De tu cuerpo, no hay mucho que decir: hiedes a sangre humana, sudas a todo momento, generas asco.

Y así, sin más, de tu aliento a muerte y a falsedades, cobijas a quienes te alimentan, vives porque da igual y porque te da la gana, porque dentro de ti, una vana moral te impide suicidarte, un escudo de falacias y fe te no lo deja, no oyes a la muerte cantar a tu oído cada noche porque ves las noticias. No deseas la muerte porque la desconoces completamente, aunque en el fondo, ya no hay razón para que tu existas, no una razón personal, no una razón fundamentada en tu vida, sí una razón ajena y que te domina porque te haz vendido para perderte entre falsedades. Y de tu vida se puede decir poco, casi estás muerto, porque aunque pises con tus zapatos de boutique y te vistas con las mejores telas, caminas siempre al mismo rumbo, un placer inmediato que ya no te llena, que ya no puede llenarte, porque estas atascado, porque lo tienes todo y no tienes nada. Vives bien muerto porque quien se dice vivo disfruta la vida, y tú de esa palabra no conoces nada. Más bien, no quieres darte cuenta, no lo admites porque tu adiestramiento económico te dicta que siempre hay más, que siempre puedes consumir y consumir y consumir y consumir y consumir y consumir... No volteas a tu alrededor, tu tristeza te lo impide, tu vanidad te golpea si lo haces. Y aunque lo hagas, ya no puedes detenerte. Haz perdido todo y por eso siempre quieres algo. Haz entrado en una nada, eres un hombre gris, uno más, uno que es señuelo de otro que va a comerte, que va a desplazarte. Te crees confiado pero sabes que tu fin se acerca por cada día de favores prestados que haces, porque cada favor es una puñalada en tu espalda, una muerte en el entorno, un sufrimiento para quienes creen en la inexistente justicia.

De ti ya no queda mucho que decir, pues hay muchos como tu y en todos lados. Le funcionan muy bien al sistema, al cinismo y al poder que sólo quiere -como tu- más poder. Sólo sería redundar su digo tu nombre: Corrupción

lunes, 28 de abril de 2008

Primer llamado


En un tiempo en el que el sol no sale cuando hace mucho sí salía; en un lugar como este planeta, en el que las cosas se revuelven dando vida a otras más complejas; en un país como éste, en el que las cosas más claras son las que certeramente son más turbias, aquí, en tierra de nadie pero en la que todos vivimos, nacen gritos:

Gritos fuertes que construyen escalinatas de antiguos templos de culturas ancestrales y esencias deificadas. Gritos incansables que construyen las paredes de una tortura colonial venerando a un dios todo poderoso -con pequeños deidades disfrazadas de santos-. Gritos de engaño disfrazados de independencia y gritos de estafa revolucionando la supesta soberanía y tierras libres. Luego, cuando los gritos no bastaron, cuando los gritos se acabaron porque al pueblo se le reventaron las cuerdas bucales; cuando la sangre de millones no llenaba la panza del infeliz, del inconsciente, comenzó el llamado "progreso": ladrillos de nacionalismo que disfrasaron con un muro realidades espantosas, un papel celofán tricolor bonito que engañó al aspirante explotado para que diera mucho más de lo que su voz y su sangre le pedía. Acá, en la tierra de nadie, en el ombligo del planeta y de la luna, el sol dejó de salir hace mucho tiempo. Acá, en la tierra de las serpientes emplumadas y la virgen morena, las presencias de la vida cada vez se entorpecen más, cada vez lamemos mas culos, cada vez tenemos menos dignidad, menos certeza, más pobreza y menos equidad.

Aquí, las voces desaparecieron y justo cuando nuestra sangre hierbe nos aplastan, porque ahora quienes somos disidentes somos tachados de terroristas, así como antes los tacharon de herejes. Aquí, el susurro que queda del pasado está opacado por gritos de chismosas impertinentes, de panteones inconfundibles. En este lugar, las plazas se tapizaron con muertes, con lluvias de metal enardecido, con miedo, con mentiras. En esta tierra, la esperanza ya casi desaparece, y los beneficios de la modernidad y los triunfos generados por las vidad de tantos, ahora son herramientas para vender en las tiendas de moda: la lucha social se volvió un brazo del capitalismo, un icono masivo de mercadotecnia que es principalmente llamado revolución y rebeldía.

Ahora, el borde se maneja con precipicios, lo extra y lo que sobra, ya no se quiere porque es pobre, porque es naco: todo eso es lo que menos importa. Ahora, los tabúes son como engranes y los prejucios son los cañones, las mentiras actúan como escudos y los humanos como entes sin alma. Nos pisamos y nos mordemos por dinero, nos odiamos por estar gordos y no por consumir mierda, nos calcinamos con nuestras calumnias por inseguridad. Ahora, es abundante el miedo y la torpeza, somos mediocres y temerosos de que nos quiten nuestro pequeño y miserable estátus, nuestras "posesiones", nuestros coches y nuestros impuestos de primer mundo; cuando vivimos en uno abajo de tercero con pinturas de Frida Kahlo y un novel de quimica.

No obstante, no hemos muerto. Nos han quitado la voz, nos han torturado por cientos de años, nos han humillado con la pobreza y hasta quizás han matado nuestra identidad, pero con todo eso, aquí estamos, aquí seguiremos, la sangre lo hace, y con ella se ha construido el México en que vivimos.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Carta a mi energía


Un día desperté de una terrible pesadilla. Y luego me encontré abrazando a un hombre. Todo él me resultaba magnífico. En ese instante no reconocí del todo la realidad, pero el calor de un cariño que permeaba el ambiente presente me calmó. La pesadilla me dejó exhausto y tratar de recordarla me generó un dolor de cabeza.

El cuarto estaba iluminado de manera tenue por un color rosa. No había cortinas y la noche anterior había improvisado de alguna manera una forma de cubrir el cuarto con una manta roja. Se veía raro, aparentaba estar en otro lugar en el que por las mañanas, no había exceso de luz matutina que me deslumbrara, como era costumbre. El hombre a mi lado se despertaba por percatarse de mis movimientos matutinos. Recordé su nombre, su piel, su pelo y mi estimación hacia él: amor. Esos conceptos carecían de importancia cuando veía como se movía. Todo él, delicado, somnoliento, sonriente; acurrucado en una orilla de la cama, su lugar, la orilla que da a la pared. Luego, sus labios, y seguido de ello, la necesidad de besaros, de percatarme que había despertado y que no estaba soñando todavía. Sus manos, mordisqueadas por ese tic nervioso que tanto me molesta porque me recuerda cuando yo lo tenía. Su pecho, cómodo y acogedor, con esos pelos que tanto me reconfortan.


Desperté en un lugar ajeno a mí, ajeno a lo que me recordaba ese mal sueño, ajeno al pasado. Un lugar en el que las cosas aparentaban no estar pasando, increíbles, sensatas y muy placidas: tranquilas. Este lugar me hacia dudar de su veracidad, parecía más un sueño que aquella pesadilla. Era como el final de una película en la que los protagonistas habían llegado por fin a reencontrarse. En contraste, me recodó también a los inicios de otras películas, en las que alguno de los dos protagonistas se encuentran con algún suceso que les plantea una dificultad, y penetra su relación. Pero no, nada pasaba, todo se quedaba en su estática burbuja rosa (literalmente, por la roja cortina improvisada). Aprovechando aquel perfecto instante, le dí un beso a mi chico, y que susurré que lo amaba.

Después, volvía despertar y recordé que ese día tenia(mos) cosas que hacer. Suspiré y traté de dormirme otro rato, para descansar más. Estaba todavía un poco adormilado y mis emociones reprimidas de aquel sueño gobernaban. Pasando el día, hubo que separarnos, uno a sus cosas y el otro a las suyas...

Y ese sueño, me persiguió, abandonó mi mente, y mis recuerdos, pero alli estaba, en ese sentir vago y nefasto que me absorbía como una sombra que me acechaba. La vida se tornaba con una inseguridad que me impedía tomar de un agua pura, de un ser amado, de un sentimiento deidificado. Y sin embargo, los recuerdos de aquel malestar persiguen como una cicatriz o un tatuaje, como una maldición gitana que no se cura hasta que apareces, y lo despejas todo.

Me duele mucho, a veces quisiera vivir con otro signo, con otra carga, pero incluso mi cuerpo me la pide. Hay un vicio que me domina y yo me castigo por el sometimiento al que me entrego, quizás me exijo demasiado. Y el pasar de los días, y el compartir las cosas, y el sentir que me desvanezco con tu mirada, es un agua terapéutica que me quita lo nublado de la cabeza, que construye a la par de construirnos. Nos vamos juntos a un mismo lugar con nuestros sueños y pesadillas, nuestros fracasos y fantasmas poco a poco huyen de aquí, y los que ahora hacemos, no aparecen todavía porque no dejamos que lo hagan.

Construimos constantemente, cimentamos muros, y cascadas de placer, alimentamos a los pájaros que se acercan a nosotros para que con sus alas nos susurren ideas, sentimientos, emociones o pasiones con las que descubrimos los días en los que proseguimos. Defendemos distintos ideales bajo una misma corriente: aquel rojo de vida que no violenta, aquel espejismo que hemos soñado y creemos posible. Y por ello, conforme el caminar de nuestros pasos, oigo evidente a la pandemia de recuerdos tristes acuchillados o rebanados, entiendo lo profundo de las adicciones a lo cotidiano, lo humano, me espanto con narraciones escabrosas de personas que después de enamorarse mueren en vida, torturo a mi corazón pensando, haciendo que me domine el cerebro. Pero sigo, por muchos porqués que no valen mucho, porque no me asfixio y porque no me espanto, porque no me da pena decirte que te amo, ni que siempre es un placer amanecer a tu lado, y deslumbrarme ya sea por la falta de cortinas en tu ventana, o por ti: un sueño hecho energía que me delata, que me descubre, que me permite. Nos permite.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Fotografía - Jumbo



Mi vida entre fotografías se guardan y se olvidan
Porque dicen la verdad, dicen la verdad.
Alguna vez oí decir que la vida (es) una película...

El curso de los días lleva a la melancolía,
como las olas del mar...como las olas del mar.
Algunos días sí te estiran y atormentan tu armonía,
pero con la calma se van.

Y cuando somos fuertes,
Nos devora el temor de seguir.
Cuando soy más débil:
así, así, así

El tráfico de la ciudad es la versión moderna
de las estampidas de carácter animal,
de carácter animal.
El navegar las avenidas es como aquel horrible día en que
todo sale mal.

El tiempo que contamos y que sobrevaloramos
de alguna manera viene y va.
Siempre viene y luego va.
A veces en la tarde cuando salgo por la calle
me pregunto en dónde estás

Y cuando somos fuertes,
Nos devora el temor de seguir.
Cuando soy más débil:
así, así, así...


El curso de los días lleva a la melancolía
como las olas del mar.
Como las olas del mar.
Algunos días se te estiran y atormentan tu armonía,
pero con la calma se van

Y cuando somos fuertes,
Nos devora el temor de seguir.
Cuando soy más débil:
así, así, así, así, así....

Mi vida entre fotografías se guardan y se olvidan

viernes, 14 de diciembre de 2007

Grito a lo otro


El día de hoy quiero ser claro, quiero hablar ante ustedes con toda mi sinceridad y con toda mi fuerza, quiero decir que siento, que vivo, que estoy aquí, rodeado de un todo que no me deja en paz. Vivo rodeado de un todo que me dice cosas, secretos, pequeñas acciones que son completamente visibles pero invisibles, evidentes y que a su vez, esconden en cada una de ellas una pequeña incógnita que me desafía a entenderla.

Vivo en el mismo suelo, como de la misma tierra, tomo de la misma agua. Soy de una variedad y formo parte de toda ella. Me defino como lo poco que hace mucho, pero que no es nada pese a ser una labor interminable. Soy un pequeño infinito rodeado de un a cantidad incontable de otros pequeños infinitos, la célula de un cuerpo humano, el grano de arena de la playa, el kilo de tierra de la montaña, un estrella en toda una galaxia, el suspiro de lo que pueda estar más afuera, el límite o el punto.

Converjo en mis entrañas y comparto mis sentimientos. Pretendo que para cada uno de mis recuerdos se viva un respiro o una mirada. Me expongo a los momentos inadecuados con personas inadecuadas, y vivo con ello para adecuarme a la vida, porque lo más adecuado nunca te enseña cosas de la esencia, o de la naturaleza. Me rodeo de gente que me concierne. Me rodeo de ideas que me complementan y me debaten. Me rodeo de ciudad y de pasto, de atardeceres rosados con un concierto de cláxones en pleno tráfico de Periférico. Me intoxico de la ciencia, me drogo con ella sin volverme adicto porque solo alucino, y mi alucine lo guardo para compartirlo. No me hago daño, me despierto sudando porque he pensado el origen del universo, o lo he soñado y me emociona tener toda esa clase de pensamientos e imágenes tan bellas. Me detengo a mitad de mis caminos comprendiendo mis clases, los conceptos académicos. Convulsiono cuando abraso a quien amo.


Soy humano, un ser que comete errores y que corrompe, también corrompí y soy corrupto. Así es la humanidad, y con ella cometemos muchos errores, todos los que son posibles y por eso han existido. Me dan orgullo mis errores, porque de ellos aprendo, me agrada ser científico porque de ello también aprendo los errores del humano. Me gusta ser humano porque me doy cuenta que cada día tengo una oportunidad, que cada día se aprende, o de menos se respira de nuevo. Me gusta el sol en invierno y el frío de la lluvia en verano. Me acurruco antes de dormir pensando que quizás mañana no amanezca, o que pueda despertar en un mundo diferente. Me entusiasmo al saber que si, cada día, el mundo no es estático, y sigue moviéndose, a muchos lugares. Quizás no a lugares que me gustan, o que me convienen, pero finalmente, que nada es estático, que todo se mueve y que sigo vivo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Gali the aligator



Conejito desojadooooo!!!! :D

Here comes Gali the Alligator
He's a puppet decimator
Little birdies chewed to death
You can smell blood on his breath

Cuddly bunnies live in fear
And he'll pull off their fluffy ears
Better stay off of his path
You want to escape his wrath

lunes, 22 de octubre de 2007

Agua del Río


1

Mi última pieza, mi sol, mi ruido,
aquel arcángel sin dios, prohibido.
Mi ser, mi estar, un grito-aullido,
mi haber sin rumbo, mi dios perdido.

Hacia lo otro, más hacia afuera,
para quien vea, para cualquiera.
Un canto escaso hacia el vacío,
hechizo antiguo, agua del río.

2

Rivera escasa, paso mortuorio,
agua y no empapa, lluvia que admiro.
Yo miro absorto, rompiendo vidrios,
reflejos rotos, rojos aullidos.

Herido en vano, por pasos falsos,
solo y tirado, sin ser querido,
grito al vacío -dioses profanos-,
recelo ausente, muy asombrado.

3

Muerto y matado, vivo y podrido,
lo maximamente hablado,
lo minimamente perdido,
acusado y aceptado, indefinido.

Minuto muerto, frontera sin dueño,
año añorado en lamento:
parada mi mente en un peldaño
ríe insensata hacia el firmamento.

4

Lo hago porque es mi futuro inmediato,
lo hago sin serlo porque es mi vicio,
lo hago esperando a no ser esperado,
impredecible instante de lo despacio.

Lo ajeno y lo mío, mi último grito,
suspiro premiado, pasado sin brillo,
un canto tétrico a mi último instante,
plural apagado en aquel infinito.

5

¡Maldito suspiro, te quedas afuera!
A fuerza de ser lo que me ha matado.
¡Maldito capricho, me matas apenas!
y sigo viviendo con todas mis penas,
y sigo viviendo con todas mis fuerzas.

Un último estar, mi última gloria.
Un muerto en la vida que vive su historia.
Un último golpe y pasión perdida,
la droga que mata y mantiene en vida.

jueves, 18 de octubre de 2007

Del amor, del que no nos damos cuenta


Hoy leí y confronté.

La lluvia precipitada y no esperada por mi conciencia retumbaba como un solo sonido, como una sola música. El relieve del edificio y las goteras de la zotehuela retumbaban como percusiones satíricas. Los chorros de agua que caen de pisos superiores a la canaleta de mi patio suenan como un chorro de agua azotándose en el pavimento (eso es).

Mi vista, algo atrofiada, se reposa en este ambiente y comienza a vagar por lugares, por espacios, fluye en este inmenso mar que llamamos Internet, y se aloja en cartas pasadas, en memorias recurrentes, en caminos olvidados. No hay resentimientos, hay recuerdos, amenos, amargos, nostalgias, pesares de remembranzas abstraídas. Hay vida, y muy personal.

Mis letras se detuvieron un instante, quedaron perplejas, y se percataron que su vicio se había vuelto la demencia de reclamar al vacío, de encontrarse solas en un lugar mas solo, en una circunstancia inadecuada, en una visión de media noche que solo llamaba a quienes no me correspondieron, a quienes mi despecho definía, o a quienes dije alguna vez haber amado.

Acá, en el mundo de los vivos, me he decepcionado. Esa decepción es una protesta, y una lucha, y un arreglo, y una lógica, y un sentir. Es como cuando me decepcioné al tener sexo por primera vez, cuando creí que era verdad eso de estar viendo un alucín por la penetración, cuando creí que mi organismo podría tener algo diferente a un orgasmo, algo mejor que un orgasmo; es como cuando descubrí que el sexo por sexo es menos placentero que masturbarme imaginando o viendo pornografía.

Ahora, unos me dicen que el amor es esto o aquello, o que mis acciones hablan de un amor. Yo digo, yo grito: ¡A mi nadie me dice de mi amor, porque soy el único que se sentirlo! Mi amor, el que siento, es a todos los niveles. Amo al humano (y detesto a la humanidad), amo a mi entorno (y no lo comprendo, y también lo aborrezco, pero amo interpretarlo). Amo a mis amigos, mis hermanos, amo a quien pueda porque eso soy, amor. Lo que la gente no entiende, y por eso luego malinterpreta, es que cuando un acto de amor se corresponde, es como cuando se siembra una semilla; y cuando se vuelve a corresponder, es como cuando esta semilla brota, y así pasa, y puede crecer lo que sea, lo que la gente que riegue se permita.

Habrá gente que me odie por hacer esto, y en un futuro se podrá malinterpretar, pero es necesario que se entienda:
Para mi, el amor, no como definición, como aplicación de la existencia, es la unidad en el motivo de nuestros actos. La gente hace lo que hace porque lo aprecia, y porque a cada una de sus acciones hay un motivo que ellas aman. El motivo principal puede ser un anhelo, o una forma de vida, o cosas miserables y asquerosas, pero es lo que la gente ama. Así sea un adiestramiento de lo que debe de ser amado, así sea una lucha por obtener algo que se ha impuesto, la pequeña causa de la vida, es la manifestación del amor. Desde luego que hablo solo de la vida humana, ya que es la única que puedo interpretar a estos niveles. Sería muy ostentoso de mi parte afirmar que en organismos vivientes como la galaxia tienen amor en sus estrellas, y no porque no lo sienta, es más porque no dudo que el amor que siento es de humano y solo puedo entender ese amor, cualquier otro que pretenda sentir, sería una esencia para la esencia, algo lejano a mi entendimiento (tanto sentimental como intelectual).

Esto, principalmente esto, se podría pelear con una idea que yo desde siempre manejo, que es la disyuntiva entre el amor y la felicidad. Para mi, el objetivo de todo ser humano es sentirse feliz, y el objetivo de la vida de todo ser humano es vivir. Aquí no hablo nunca de amor. Hablo de que la justificación de nuestros actos ya hacen en una unidad pasional, a la que yo defino como amor, en todas sus disyunciones, en todas sus locuras, hablo de un amor instantáneo, que varía en tipos e intensidades, hablo de una especie de catalizador de nuestras decisiones más profundas, hablo de un ente variable en su ser y constante en su parecencia. No hablo de un amor como aquella estructura deificada por la cual los románticos morían, o por la cual gente se ha desvivido durante eras. No hablo de una pasión absoluta, una pasión de pasiones, no hablo de un motor de vida, hablo de un consecuente de la vida. Simplemente, al ser humanos y al vivir, hacemos las cosas por amor.

viernes, 5 de octubre de 2007

La esperanza si muere [creada como borrador el 27/sep/07]


La esperanza si muere, tiene que morir.
Si ella no muere, entonces todo es enfermizo, te aferras y dejas de vivir.
La obsesión es parte parásita en esta circunstancia.
No hay mucho que hacer, solo dejarse llevar por la insostenible inercia del caos.

No hay que deprimirse mucho, pero no hay que ignorar la tristeza del corazón. Es necesario que uno sea fuerte.... Y aveces, para ser fuerte tienes que sacrificar las cosas que tienes, si es que las tienes. Si no, te endrogas con tus demonios para que tapen un poco el sol con el dedo.

Y a veces, tienes que darte cuenta que hacer dramas no es lo mas correcto, porque dañas a la gente, o la atosigas, o la ahuyentas, o simplemente no te pela, como siempre, como que desde niño cuando hacías berrinches porque te acostumbraron a una atención que no te dieron.

Luego, sigues estático. No, no quedas estático, te mueves a un lugar, pero llegas al mismo punto. La vida se convierte un laberinto, y dar un paso en falso es peligroso, caes en una ruleta rusa, o un cuarto de castigo o simplemente sigues los caminos que ya conoces, los caminos que no te llevan a lugares nuevos o insospechados. Quien sabe si llegas al final completo, o por partes, o si llegas vivo; quién sabe si hay salida, quien sabe si hay un verdadero final, o un verdadero principio.

La esperanza de salir se vuelve algo innecesario, comienzas a vivir con ello, comienzas a vivir en ese laberinto, sin la esperanza de salir. Tu salida se vuelve la estancia y supervivencia en ese lugar en el que ya no hay pasos. Pero hay dos peores laberintos que no te permiten mas que una tortura, el laberinto del lleno, y el laberinto del vacío. El laberinto del lleno, es un laberinto en donde pasa todo y por eso no puedes hacer nada. El laberinto del vacío, es el laberinto en el que al no haber nada, tienes la posibilidad de hacerlo todo, pero ese ese el problema, tienes que hacer algo, y para hacer algo tienes que tomar otro algo que no existe; si creas en este laberinto vacío, realmente no estás haciendo nada, porque entonces dejaría de estar vacío, y esa es su único condición. En ambos, la peor y única tragedia es la muerte, y en ambos, la muerte es la única salida. Lo que pregunto sería, ¿dónde está la entrada?.

jueves, 4 de octubre de 2007

La sala de espera ovidada

Me perdí en un camino no encontrado, y afuera, la ciudad se mata constantemente. Me encontré perdido en el regazo de una prostituta enferma, abnegada, olvidada y emborrachada de esas imágenes de tristeza. Y afuera, los recuerdos de un amor olvidado, de un destazamiento de mi corazón, ahora casi muerto, olvidado. Persuadí a mi alma a no venderse, le dije a mi cuerpo que le ayudara a mi alma, asumí que mi cuerpo es lo mejor que se puede vender en esta vida, es lo único que queda frente a todo lo demás, ante lo otro, es la edecán imbécil que solo sabe decir unas palabras. Me di cuenta de que no me odio, no le odio no odio a nadie. Ahora mi cuerpo me reclama mi tremenda responsabilidad, mi alma me exige no sobre protegerla, mi espíritu me menciona que la tarea de la voluntad, desiste siempre que separas las cosas y no les das un significado propio, ajeno al de los demás, personal.

Camino por estas calles, me lleno de lagrimas por dentro. Mi furia y mis deudas han desistido salir por mis ojos, y porque se que aveces no hay otra salida, un par de lagrimas salen a medio día, en medio de la nada, solo un par de ellas en medio de un grito-aullido, en medio de un desierto lleno de vegetación, asfalto y metal ambulante; mi ultimo lamento, mi ultima esperanza. Camino recostado en el cielo de mis fantasías, camino revolcando ilusiones y demencias, ego y otras evasiones que me recalcan mis carencias, mis problemas, mis creencias. Camino llegando a ningún lugar, solucionando poco, esperando que la vida me responda, esperando que la vida no me deje solo, aislado, sin nada a mi al rededor.

Me aferro a mis tropiezos a mis heridas, me aferro a lo que no me parece onírico porque me hace discernir de ello, me hace saber si no estoy en mis sueños; me aferro a aferrarme porque no hay otra salida, no hay otra forma de saber si estas vivo, y eso siempre lo dudo. Me dejo ciego, me dejo insalubre, me hago siempre algo para recordarme las cosas, para poder entender a mi alma, para no sentirme solo. cierro los ojos y trato de ver si cuando los vuelvo a abrir, las cosas ya cambiaron, concentro mi energía en mi mano y la mando lejos, como un mensaje, como quien tira una botella al mar pidiendo auxilio. Me recuesto en la arena, y espero que toda esperanza se recupere, que me den ganas de seguir viviendo. Me aferro a esperar que quiera seguir cansado, que quiera seguir sufriendo.

Mi motor, sin gasolina. Mi gusto, cada vez mas lejano a mi capacidad a mi saber. Mi entorno, poco a poco se desvanece, se queda ciego, no me mira. Aquellos, han desertado de mi vida, me han dejado. Y sin embargo, no estoy nada abandonado, no me siento así. No me quedé sentado esperando a nadie, suelo ser muy impaciente, pero soy de esos impacientes que esperan una hora, dos, quizás tres o cuatro, quizás un día, o una semana, o quizás nueve meses. Ya no, no espero a nadie, y por eso deambulo en este desierto, esta jungla de piedra tóxica, este cuerpo con venas de metal, con bacterias de carne y hueso que deambulan también por la calle, sin alma ni corazón, sin capacidad de ver fuera de sus obligaciones, en sus sueños, en sus deseos. Deambularé también en estas venas, en estas células de concreto y metal, para conseguir un poco de capital, para poder dejar de tener poder, para dejar de buscar a mis sombras. Dejé ya a esta sala a la que nunca llegaste, a la que nunca quisiste voltear.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Crisis Creativa

Bha... lo admito, llevo más de veinte días sin terminar de escribir algo decente para publicarlo. Este blog tiene una crisis creativa horrenda... en fin... a ver si puedo hacer que sobreviva...