domingo, 2 de septiembre de 2007

Mis cuatro demonios, mis cuatro estrellas


El viernes escribí una carta a mi cuarto demonio. En ella, lleno con palabras todas mis funestas situaciones en crisis con respecto a él. Le uso de chivo expiatorio como lo he hecho con otros tres, que al igual que él, siguieron un camino diferente al mio y alejados de aquel interés que pudo unirnos: una fantasía de comunes denominadores que detonaban las ilusiones más primitivas, las esencias mas ecuánimes entre sí, comunicadas por otras letras, otras acciones y otras miradas; esas plenas interpretaciones allegadas a los astros en vida, que ahora ya hacen en un panteón nocturno arriba de nosotros, alejados, rodeados de vacío.

El primero de los cuatro, fue uno que ya no vale la pena nombrar siquiera. Para mi significó el descubrimiento de esas luces en el cielo. Resultó de mis pubertos 13 años, quizá tendría 14. En sus ojos había una mirada de desconsuelo mezclado con apatía. En su ser, una baga y clara indiferencia. Estuve pensando en él casi durante 5 años, de manera poco constante durante 3, y al cuarto año, cuando entendí que podía sentir, lo sentí fuerte porque fue lo primero en mi vida en ese estilo. Desde luego que su miedo a ser un humano era reflejado por todos lados y terminó hartándome dos años después de haberme enamorado de él. A él le dio miedo conocer el amor de un hombre y huyó, no sin antes convertirse para mi, el ejemplo de lo que me gusta de un hombre (al menos las cosas gratas que tenia como persona).

El segundo paso hace mucho tiempo y no hace tanto. El Duaredo inolvidable. En él entendí mis errores y a partir de él renuncié a mi, me abandoné y comencé a ser uno nuevo. Su rechazo hacia mi por no se qué, hizo que yo tuviera que llenar con errores mi vida ya llena de estupideces. En consecuencia de ello, estuve con Lobo y Héctor, dos tropezones, de los cuales, las rocas me dejaron heridas mas grandes, pero de una saqué una bella amistad (como cuando te caes y casi te matas, pero te encuentras una moneda de un peso en el suelo que en el futuro se convertirá en una fortuna indescriptible).

El tercero era un humano que sabía la verdadera forma que tenemos, demonios. A Arián lo amé por una noche, y el me amó por una noche. No fue el alcohol, no fue la concordancia de nuestros pensamientos. Esa era una sensación mutua, y se conectó esporadicamente, se hizo en un instante y luego huyó. Él, al igual que el primero, no pudo entender que dos hombres podemos amarnos y vivir. La vida es así. No hubo más que esa sensación irrefutable cuando nos lo preguntamos, y por eso persiste en mi mente, como el amor de una noche, como el amor que pude tener con las palabras que hacíamos, y los rincones que exploramos, los más recónditos de nuestras almas, sin siquiera tocarnos, sin siquiera besarnos; ambos comprendimos que nos amábamos, y que por un solo instante brotó en nosotros esa sensación mutuamente, un instante solamente. Luego, de él y su mirada solo quedaron recuerdos, no me interesa volver a verlo.

Luego, en enero hubo un cuarto. Y allí acaba la historia, porque empezó él, lleno ante mi de una esperanza indescriptible, de un corazón recién salido de una oquedad, recién salido de vicios destructivos y conductas dementes.

Me salvaste la vida sin saberlo, y me haz matado un par de veces. Tú no lo sabes (o quizás si), porque cuando quieres a alguien de esta manera siempre buscas que su felicidad sea sincera hacia ti, y que no obstante, no sea ni siquiera dirigida una palabra, todo lo haces de lejitos. Pero las cosas no tenían que pasar así, como yo quería. Tu ya elegiste a alguien, y así estás bien. Así me lo demuestras con lo que haces, y así te dejo, como el cuarto que iluminó mi vida, como la estrella recién encontrada en una noche que se ha acabado.

Será hasta la próxima noche, porque es nuestra la noche y su indecencia.

P.D. tomaré prestada la foto de tu pez muerto... cómo se llamaba? A veces creo que tu te sientes así.

2 comentarios:

  1. Me extraña oirte decir que no puedes nombrar el amor, o que no lo conoces y leerte diciéndo lo contario. En efecto, los seres humanos somos contradicciones que se construyen enla negación de sí mismas, y tal vez, una de las busquedas mas interesantes no esta en encontrar la resolución de esas contradicciones, sino en aprender a conocerlas,a partir de enteder donde, como y porque suceden, ello nos permitiría no reslolverlas, sino a partir de ellas construir unas nuevas; es probable que eso sea crecer. Como es probable tambien que amar no sólo sea poner al otro por sobre-encima de uno, ese es sólo el primer paso o mas bien, uno de ellos. Porque para amar al otro no basta con pensar en él y delegar o ceder ante él, sino más bien en saber que la precencia del otro te enriquece en tanto te permite crecer, reconstruirte y recrearte, y que por eso mueves lo que pueda estar ahí como factor que se inmiscuye en esa interacción, de ahí que nunca cedes ante el otro ni lo pones sobre-encima de ti, puesto que ello te anula y precisamente no te permite amar. Más bien, te permites estar con el otro pues sabes que ello los enriquece y sobretodo los construye. Hay una diferencia entre guardarle al otro un espacio en el corazon y saber que el otro se ha vuelto parte de tu corazon y por ello no hay que guardarle un espacio, pues es parte de él.
    Por eso que no se le olvide que en este corazón ya tiene un lugar y un espacio que no piensa dejar de existir en tanto se ha vuelto constitutivo de la exitencia de si mismo y del otro, es decir del corazon este que existe y late.
    Rodrigo

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  2. Pochito... era Pochito.

    Muerto... naaah, inerte tal vez, en el sueño velado que sólo puede equipararse a ese pantalón gris perla que me hacían usar en la primaria. "Lejitos"? Depende de la percepción, pues la distancia muchas veces no se mide en pasos. Tal vez nunca sepas lo cerca que estuve, tal vez nunca quieras saber lo cerca que estuve. Y es que no podía arrastrarte a la salida.

    Tengo miedo de que no comprendas correctamente lo que quiero decir con "salida". Empleo la palabra en su sentido más acostumbrado y completo. No digo intencionalmente "libertad". No hago referencia a ese gran sentimiento de libertad absoluta. Como simio quizá lo conocía y vaya que he conocido seres humanos que lo anhelan, pero por lo que a mi concierne no he reclamado esa especie de libertad ni antaño ni hoy... los seres humanos tienden a estafarse con la libertad muy a menudo... demasiado. Y así como la libertad se cuenta entre los sentimientos más nobles, del mismo modo también el desengaño correspondiente pertenece a los más nobles.

    A menudo he visto en este circo, antes de mi aparición en escena, a alguna pareja de artistas arriba, en el trapecio haciendo sus maniobras; se balanceaban, saltaban, se sostenían mutuamente en el aire, uno llevaba al otro sujetándole del pelo con la dentadura "libertad humana??- pensé- movimiento de autodominio??- tal vez". Él... bueno...hazmerreír de la sagrada naturaleza!!! Ningún edificio permanecería de pie en ese instante ante la carcajada de la especie simiesca.

    Naaaah, yo no quería libertad. Sólo una salida, a la derecha, a la izquierda, hacia donde fuera. No expresé ninguna otra pretención ante la vida. Aunque la salida no fuera nada más que otro desengaño, la pretención era pequeña, así que el desengaño no podría ser más grande... Algunas veces sólo puedes vivir cuando aprendes a morir.

    Tengo hambre... querré una queca?

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