El día de hoy quiero ser claro, quiero hablar ante ustedes con toda mi sinceridad y con toda mi fuerza, quiero decir que siento, que vivo, que estoy aquí, rodeado de un todo que no me deja en paz. Vivo rodeado de un todo que me dice cosas, secretos, pequeñas acciones que son completamente visibles pero invisibles, evidentes y que a su vez, esconden en cada una de ellas una pequeña incógnita que me desafía a entenderla.
Vivo en el mismo suelo, como de la misma tierra, tomo de la misma agua. Soy de una variedad y formo parte de toda ella. Me defino como lo poco que hace mucho, pero que no es nada pese a ser una labor interminable. Soy un pequeño infinito rodeado de un a cantidad incontable de otros pequeños infinitos, la célula de un cuerpo humano, el grano de arena de la playa, el kilo de tierra de la montaña, un estrella en toda una galaxia, el suspiro de lo que pueda estar más afuera, el límite o el punto.
Converjo en mis entrañas y comparto mis sentimientos. Pretendo que para cada uno de mis recuerdos se viva un respiro o una mirada. Me expongo a los momentos inadecuados con personas inadecuadas, y vivo con ello para adecuarme a la vida, porque lo más adecuado nunca te enseña cosas de la esencia, o de la naturaleza. Me rodeo de gente que me concierne. Me rodeo de ideas que me complementan y me debaten. Me rodeo de ciudad y de pasto, de atardeceres rosados con un concierto de cláxones en pleno tráfico de Periférico. Me intoxico de la ciencia, me drogo con ella sin volverme adicto porque solo alucino, y mi alucine lo guardo para compartirlo. No me hago daño, me despierto sudando porque he pensado el origen del universo, o lo he soñado y me emociona tener toda esa clase de pensamientos e imágenes tan bellas. Me detengo a mitad de mis caminos comprendiendo mis clases, los conceptos académicos. Convulsiono cuando abraso a quien amo.
Soy humano, un ser que comete errores y que corrompe, también corrompí y soy corrupto. Así es la humanidad, y con ella cometemos muchos errores, todos los que son posibles y por eso han existido. Me dan orgullo mis errores, porque de ellos aprendo, me agrada ser científico porque de ello también aprendo los errores del humano. Me gusta ser humano porque me doy cuenta que cada día tengo una oportunidad, que cada día se aprende, o de menos se respira de nuevo. Me gusta el sol en invierno y el frío de la lluvia en verano. Me acurruco antes de dormir pensando que quizás mañana no amanezca, o que pueda despertar en un mundo diferente. Me entusiasmo al saber que si, cada día, el mundo no es estático, y sigue moviéndose, a muchos lugares. Quizás no a lugares que me gustan, o que me convienen, pero finalmente, que nada es estático, que todo se mueve y que sigo vivo.
Hola, esperos que estes bien.
ResponderEliminarMe gusta lo que escribes.
Chido pues.