Ente voraz, ente que muerde a medias, ente que come de costillas ajenas:
Eres tu, entre todos los que te persiguen el que más tranza haces, pues ni de ti mismo te defiendes.
Caminas triste pero lleno, casi vomitas a toda hora, pero tu avaricia te lo impide. Guardas hasta tus pasos, corres hasta en tus vuelos. No dejas, obligas. No sueñas, impones.
De tu alma solo quedaron tapujos, y de tu espíritu se formaron fábricas de mentiras, acciones desleales, visiones viles, pasiones superfluas. De tu cuerpo, no hay mucho que decir: hiedes a sangre humana, sudas a todo momento, generas asco.
Y así, sin más, de tu aliento a muerte y a falsedades, cobijas a quienes te alimentan, vives porque da igual y porque te da la gana, porque dentro de ti, una vana moral te impide suicidarte, un escudo de falacias y fe te no lo deja, no oyes a la muerte cantar a tu oído cada noche porque ves las noticias. No deseas la muerte porque la desconoces completamente, aunque en el fondo, ya no hay razón para que tu existas, no una razón personal, no una razón fundamentada en tu vida, sí una razón ajena y que te domina porque te haz vendido para perderte entre falsedades. Y de tu vida se puede decir poco, casi estás muerto, porque aunque pises con tus zapatos de boutique y te vistas con las mejores telas, caminas siempre al mismo rumbo, un placer inmediato que ya no te llena, que ya no puede llenarte, porque estas atascado, porque lo tienes todo y no tienes nada. Vives bien muerto porque quien se dice vivo disfruta la vida, y tú de esa palabra no conoces nada. Más bien, no quieres darte cuenta, no lo admites porque tu adiestramiento económico te dicta que siempre hay más, que siempre puedes consumir y consumir y consumir y consumir y consumir y consumir... No volteas a tu alrededor, tu tristeza te lo impide, tu vanidad te golpea si lo haces. Y aunque lo hagas, ya no puedes detenerte. Haz perdido todo y por eso siempre quieres algo. Haz entrado en una nada, eres un hombre gris, uno más, uno que es señuelo de otro que va a comerte, que va a desplazarte. Te crees confiado pero sabes que tu fin se acerca por cada día de favores prestados que haces, porque cada favor es una puñalada en tu espalda, una muerte en el entorno, un sufrimiento para quienes creen en la inexistente justicia.
De ti ya no queda mucho que decir, pues hay muchos como tu y en todos lados. Le funcionan muy bien al sistema, al cinismo y al poder que sólo quiere -como tu- más poder. Sólo sería redundar su digo tu nombre: Corrupción
A veces pienso que la mejor, o tal vez la única, manera de denunciarla es dejándola de alimentar cada vez que la reproducimos. Es dejar de pensar su existencia en sólo ciertos espacios y reconocerla como un ente que puede estar presente en cualquier lugar; excepto cuando existe el amor.
ResponderEliminarNo hay sombra que no resulte del reflejo de la aplastante luz, la belleza yace en los ojos de quien puede percibir su propia muerte. La vida no es sino un juego de apariencias vanas llenas de nada. Tan recuperables y líquidas que se atoran en la garganta. No comprendo como es que el dolor del hombre gris se manifiesta para dejar ver que lo es
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