.jpg)
Como algo necesitado de necesidad espontánea, apareciste en mi vida. No ha dejado de pasar un solo instante en todo el universo, nada ha dejado de moverse, y todo ya empieza a precipitarse. Pero es un flujo imparable incluso es incuestionable lo que nos mantiene juntos hasta ahora. Solo un par de momentos compartidos y la química ha reaccionado más que en toda una vida. Es nuestra sangre, es nuestro coraje de necesitar sentirnos vivos, de sentirnos acompañados en la mierda que nos rodea. El dolor de nuestro pasado muy presente, y de nuestro presente muy pesado, nos une más aún y nos define el camino que tenemos que seguir, pero no lo hemos escuchado. Todo es mucho a mucho, con las debidas precauciones para cuidarnos. Paseamos en lugares recónditos de presiones que no han existido nunca. Tenemos como base a nuestras sombras entrelazadas de cristales nunca predichos, de materiales nunca encontrados. Somos inhóspitos y elaborados en nuestra complejidad decadente. Incandescente a cada instante se vuelven los verbos que nunca había escrito, no con este afán, no con la bondad de poder dejar fluir mis dedos en otros temas, en mis temas arcanos, en mis ideas reprimidas, las más odiadas, las más rechazadas por mi falta fortaleza de ver la vida en gris.
No es precisamente a ti a quien le escribo. No podría porque no te conozco, porque no sé de ti más que lo que yo quiera saber. Es mutuo e inconsistente, pero me basta para serte completamente sincero y decirte que hay instantes que no cambiaria. Las cosas que pasan no pueden cambiarse, y han tenido que ser así para que en un momento de la vida, todo siga pasando. Ese es el verdadero destino. NO hay algo que prediga (por eso no creo en la física), pero sí hay algo que busca comprender las esencias (por eso me gusta la ciencia, porque quizás hasta a veces las explica, o de menos pretende comunicarlas). Las esencias de las cosas, de los fenómenos, eso, eso es lo verdaderamente importante. La vida por si misma carece de importancia. La importancia misma, carece de importancia. Los conceptos, es lo que carece, porque los conceptos no tienen esencia, más que la esencia de los conceptos, que no son los conceptos para sí. ¿Qué es entonces todo este trabalenguas? Algo que no pretende trabar la vida justificándola con ideas retrógradas, algo que trata de enseñarte que quizás detrás de todo el caos, de toda la trivialidad, las esencias están esperando a que las entendamos y concibamos sin necesidad de conceptualizarlas. Las esencias de los momentos pasados son lo que me mantiene en vida. Quizás ese sea el motor de mi vida. Y es muy interesante que tu le pongas leña a ese motor de vapor, que es imprescindible dejar caminando. Sigo vivo y tú me lo recordaste, semanas pasadas me lo recordaron, me lo dejan muy en claro los más hechos pasados que más pesan en el presente.
Me detengo, no pretendo pasar más, no pretendo dar un paso más, me gusta jugar en el río, pero la corriente me arrastra y me ahoga sublimemente. Ya no tengo la opción de salirme de este río, porque aprecio el ahogamiento que me generas. Me enseña quizás que me puedo ahogar en mis miedos sin necesidad de morirme, me demuestra que tengo branquias para poder respirar en este lago de recuerdos (si las son? tú eres el biólogo). Tú me enseñas que puedo aprender de inmediato de la vida. Me derrumbas, maquiavélico paciente de la noche que ha caído en desgracias por perderte de su cielo, estallando en supernovas nunca detectadas e incluso despreciadas por personas que no se saben como pendejas, explosión enviciada por el capricho de parecerse a estándares y números que carecen de esencia, fulminante detonación envilecida por una confianza nunca consagrada.
Mentes abiertas a horizontes de poderes imprescindibles, ahora niegan por todo la ayuda acometida entre las sábanas manchadas de pasiones medio frustradas. Acciones que no han de cumplirse hasta que el sol renazca al siguiente día. Así pasan nuestros días, en esa noche que te desata y que me envicia de tus pasos y de tus pulmones. Ojos siempre sensatos a pensar y sentir las cosas que de mi mente salen como flujo sin cuidado, en su entera honestidad no racionalizada. Es como cuando pretendes comunicar al olvido y a la demencia. No hay paciencia ni ciencia que agote la pubertad de nuestras palabras. No nos comunicamos, pretendemos conocernos, sólo conocernos....
No hay comentarios:
Publicar un comentario