lunes, 9 de abril de 2007

Lo Estático


No hay vida que mate, no hay vida que se estanque, no hay vida que defina ni que limite. La vida por si misma puede ser un caracol desenvuelto lleno de posibilidades hasta que deja de enrollarse, hasta que se muere, y el humano vivo no sabe cuando deja de enrollarse toda su vida.

No hay amor que mate, no hay palabras que lastimen, solo hay ideas que se interpretan, sentimientos que se rebuscan y que atravienzan el alma como y con sensaciones de miedo y lástima. No hay compasión que justifique, no hay corazón que mienta, no hay lágrimas que concedan deseos ni miradas que convenzan.

Existimos los débiles de luto, los que escondemos a nuestros demonios detrás de la alfombra recurrente que pisamos. Todos los que pueden vivir estamos vivos, nadie está muerto hasta que el cerebro se reciste a pensar por completo, a dar ordenes de vivir, hasta el que los pulmones dejen de respirar, hasta que la piel deje de sentir, hasta que el corazón deje de
latir.

Vivimos porque asi lo decidimos y es natural ese sentimiento. Paralelamente tambien el deseo de muerte recurrente nos hacecha, nos delata, nos apasiona por la ignorancia, por la curiosidad tan destructivamente humana, tan productivamente humana, tan normal y moral como la necesidas de sentirse triste. Moriremos cuando sea que tengamos que hacerlo, y ante eso, nada se podrá hacer, muchos no lo deciden, y aunque nadie lo sepa, aunque nadie se imagine dónde termina la vida (si termina), nada se detiene, todo sigue, tan poderoso e indetenible, tan caóticamente bello, tan estridentemente catártico, tan violento como el susurro de un niño que te pide clemencia en su último suspiro, tan irónico como la justicia, tan sólo como el que se queda a la deriva esperando que el viento lo eleve al infinito; nada se detiene, no se puede.

Y con todo eso, con todo el movimiento necesario para hacer que un universo se mueva, o con todala fuerza con la que un gluón une quarks, con todo lo que hace que las redes de la vida se trencen generado caracoles inimaginables (nosotros y nuestra realidad), con todo eso, la vida siempre es estática, no puede moverse de donde está, no puede caerse de la nada, no genera huecos combalecientes de frenesí atormentado.


Todo sigue en su estática e inevitable inercia...

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