martes, 12 de junio de 2007

Bicho de ciudad que odia a los bichos



Ayer me acordé de ti mientras el verano se gesta en cada rincón de la humedad que me rodea, y mientras la negrura de la ausencia me delata con las palabras que salen de mi mente. Y pese a que las señales pocas sean y nos rodeen de un smog de interminable espesura, se puede oler la fantasía de una tarde desolada en la que me devolví mi alma por medio de tus sensaciones primitivas. Y no importa mucho la indiferencia formulada por mi cabeza siempre tratando de apartarme de mis instintos o mis sensaciones, mi cabeza que me aleja de mi corazón, o lo que aparenta serlo; no importa mucho porque aun te considero como una opción, quizás como la ideal e inequívoca cachetada que me remueva de este letargo metafórico y metafísico que me impide devolverme por completo a la vida. Pero esperar una respuesta por mínima que sea para saber si estas vivo o para tratar de conocerte, no es lo mas sano, no es lo que a mi me gusta, siempre he sido asquerosamente impaciente y más cuando hablamos de conocer a gente que me interesa.

Luego, el destello me deslumbra y me confunde, lo vuelve todo negro y quizás con esperanzas, "me abalanza, la esperanza", le dije a otro hace ya algún tiempo. Ya no las quiero animar a alborotarse, pero es bonito pensar que pueda levantarme y ver un mundo diferente al que tengo, lleno de mierda y conformismo; ver algo diferente a lo que siempre veo, y no porque deje de haberlo, sino porque he adquirido la capacidad de poder quererlo, por todas las circunstancias que lo implican, cosa que en mi estado, me resulta imposible realizar. No es magia, pero estoy tratando de cambiar mi perspectiva porque ya me cansé de ver así, y no puedo porque día a día me doy cuenta de que las cosas no han cambiado y todo sigue siendo una mierda, con pequeñas chispas de chocolate artificial con felilananina para darle un "sabor", y sin embargo sigo tratando de ver si hay algo que valga la pena. Pero no haces nada, y espero mucho, y todo aquello se queda arrumbado en una espera agonizante de demonios que no me dejan dormir ni comer, ni valerme de mis ideas. Sólo de repente desaparezco y vuelo creando a gente idealizada porque nadie me dice nada, nadie me recalca tu inexistencia y tu mismo no lo haces porque no lo dices. Y aunque tus acciones hablan por ti, no puedo o no quiero hacer nada porque no lo dices, no me quitas la duda de las posibilidades, porque yo creo en la gente, porque yo les doy una asquerosa fe y no me gusta decepcionarme. y es por eso que me quedo en la pared esperando a volar, esperando poder alcanzar alguna corriente de aire que me estabilice en mi vuelo y me lleve lejos, como un bicho de ciudad nocturno que se ha quedado atrapado en la sombra de un árbol sobre una pared rodeada de nada, al no encontrar otro lugar, y poco a poco se deslumbra con la luz del día y aturde con el ruido y la luz de periférico, con aire que podría llevar lejos al bicho, pero que se sabe como violento, aire insensato que no sabes a donde me llevarías porque ni tu mismo sabes de donde vienes en ese lugar, lleno de aturdimiento, pared gris que me sostiene pero que me mantiene inmóvil, y tu, tu no haces nada porque no quieres, porque temes o porque lo ignoras. También porque puede ser que quieras aprovecharte de una condición de debilidad. Ahora solo me queda el desafío de esperar a que ya no haya viento mortal ni luz atosigante para que pueda moverme de esta pared de dos años, o para cambiarme e lugar. Sólo espero no morirme de inanición en este lugar tan necio de otredad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario